Cancún, QRoo.- Quintana Roo registró un incremento importante de más de 300 casos de  Covid-19 durante este fin de semana que lo acercan aún al semáforo naranja, reconoció el gobernador Carlos Joaquín González.  

“Aún nos mantenemos en niveles por debajo del 30% en ocupación hospitalaria, pero tenemos un incremento de más de 10 puntos en contagios en todo el estado, lo que, en lugar de llevarnos más cerca del semáforo verde, nos acerca al naranja y provoca que tengamos que hacer de nuevo un llamado a todos los quintanarroenses para la prevención de la salud, sobre todo ahora que estamos en tiempos de mayor riesgo de contagio”, destacó.

Adelantó que se reforzarán los mecanismos de prevención y la reducción de nuevo en los aforos en hoteles, restaurantes y demás negocios.

Dijo que si bien la vacunación es una posible salida, falta mucho camino por recorrer para poder hablar de una vacunación completa.

Agregó que se relanzarán programas como los “chalecos amarillos”, con voluntarios que vigilarán que se apliquen las medidas sanitarios en puntos estratégicos del estado (se les puede encontrar en terminales terrestres y aéreas, paraderos de camiones, centros comerciales y zonas de mayor concentración de gente); aplicación de pruebas rápidas, el Covi-Radar, Médico en tu casa y Médico en tu chamba y la supervisión de los espacios públicos para el cumplimiento de horarios, de aforos y evitar fiestas clandestinas.

La entidad pasó de 16,820 casos positivos el pasado viernes 15 de enero a 17,142 este lunes 19 de enero, es decir 320 nuevos casos en cuatro días, con niveles de hospitalización de más de 30% en Cancún e Isla Mujeres. 

Semáforo estatal 

Actualmente,  el color amarillo del semáforo estatal implica que la apertura de las actividades en la venta de enseres y computadoras está permitida al 80%; los servicios administrativos, profesionales y técnicos, así como la consultoría y asesoría al 75%, además la apertura de gimnasios y clubes deportivos también se permite al 70%, pero con la salvedad de que los espacios cerrados abrirán sólo al 50%.

Al 60% abren hoteles, restaurantes, sitios históricos, parques temáticos, campos de golf, servicios turísticos, playas y parques públicos, servicios religiosos, teatros y cines, centros comerciales, tiendas departamentales, centros de manufactura, inmobiliarias, peluquerías y salones de belleza.

No abren escuelas, bares, discotecas, centros de espectáculos, entre otros.

Retroceder a semáforo naranja implicaría que la industria hotelera y servicios turísticos complementarios podrían operar sólo al 30% de su capacidad.

Las playas volverían a ser cerradas al público en general aunque los hoteles que eventualmente reciban turistas podrían hacer uso de ellas también con cupo limitado y guardando la sana distancia.

Aunado a ello, se limitaría la capacidad de operación de negocios y comercios.