Con el objetivo de diversificar la economía de Guerrero y así bajar los niveles de dependencia de la actividad turística, desde hace cuatro años la Iniciativa Privada (IP) del estado desarrolla, en conjunto con la administración de Héctor Astudillo Flores, una agenda industrial para impulsar los sectores minero, de la construcción y el agroindustrial.

En entrevista con El Economista, Julián Urióstegui Carbajal, presidente del Consejo de Cámaras Industriales y Empresariales de Guerrero (Concaingro), explicó que se efectuó un diagnóstico para saber cuáles eran las actividades económicas con mayores áreas de oportunidad en la entidad.

“Con ello se han estado implementando planes estratégicos para diversificar la economía y así dejar atrás el rezago económico y social que hay en la entidad (...) Un buen diagnóstico nos va a permitir avanzar en esta ruta. Guerrero ha sido una entidad exclusivamente dedicada al turismo, pero también tiene otras industrias. Lo que hemos desarrollado es apuntalar la economía del estado, queremos que se vean cuáles son nuestras áreas de oportunidad”, señaló.

Detalló que el Concaingro es un organismo que representa al sector industrial y empresarial de Guerrero, cuya agenda de trabajo, que se basa en cuatro ejes: encadenamiento productivo, competitividad industrial, innovación y atracción de talento, permite la interacción con los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal).

“El Concaingro está integrado por 26 delegaciones pertenecientes a 16 sectores industriales y empresariales, con presencia en seis regiones del estado y que representan más de 80% de los sectores productivos que integran el PIB de Guerrero”, mencionó.

En ese sentido, Urióstegui Carbajal destacó que la minería es una de las grandes apuestas, “como IP hemos trabajado en los últimos cuatro años con el gobierno de Héctor Astudillo para la homologación de políticas públicas que permitan la llegada de empresas dedicadas a la extracción de minerales, pero sin dejar el tema de la sustentabilidad”.

“La minería sería una de las actividades más notorias, en los últimos cuatro años ha estado creciendo. Mientras que a principios de este año la actividad minera bajaba 7% a nivel nacional, nosotros subíamos a más de 7 por ciento. En los últimos cuatro años, 80% de la inversión que ha llegado es de Canadá, hay una gran área de oportunidad ahí”, puntualizó.

“Actualmente, Guerrero ocupa el cuarto lugar en producción de oro, en dos años si seguimos trabajando podremos llegar a ser el segundo (...) Hay inversiones que deben darse a conocer, la más notoria en los cuatro años es la de la minera Media Luna con 1,700 millones de dólares para la extracción de metales y 500 millones para minas de oro”, destacó.

Julián Urióstegui enfatizó que también se creó un programa estatal llamado Minero Responsable, donde se busca que las comunidades donde están las minerías se vean beneficiadas, ya sea con la generación de empleo directo, construcción de edificios, entre otros.

“Lo que queremos es que haya cercanía entre la IP con la comunidad. También que haya un cuidado más allá de la norma mexicana con el tema ecológico, se debe saber que las regulaciones de las empresas mineras canadienses muchas veces superan la del propio país (...) La industria minera no es destructora de la sociedad ni del medio ambiente”, acotó.

Añadió que en estos cuatro años han hecho que dentro de la industria minera se aumente la cadena de valor de proveedores del estado; es decir, que haya más compradores de metales.

“Hemos trabajado en el adecuamiento de proveedores, ellos forman parte de nosotros. Había que abrir la compra para ellos y así generar una cadena de valor de proveedores de Guerrero. En estos cuatro años pasamos de hacer compras por 400 millones de pesos a los 1,400 millones, todo esto es en el valor de compra de proveeduría local, cada año aumenta de manera muy importante”, expuso.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el primer semestre del año, Guerrero fue el estado que registró el mayor crecimiento anual en el país del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) de la minería, con 14.8 por ciento.

De hecho, a nivel nacional, sólo ocho entidades presentaron aumentos en el ITAEE minero.

Vivienda social

El líder empresarial local aseguró que otra industria por la que apuestan es la de construcción de vivienda social y de obra pública con participación de la IP.

“Guerrero tuvo un despunte en construcción de infraestructura pública. Lo que hicimos fue que le pedimos a los gobiernos locales que nos ayudaran a que la obra pública fuera concretada por empresas locales, ahí entró la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, delegación Guerrero. Hace cuatro años solamente 10% de las obras las realizaban las empresas locales, hoy 90% de las obras es hecha por las empresas guerrerenses”, mencionó.

Manifestó que otra área de oportunidad en la que han trabajado es el sector agroindustrial. por lo mismo, Guerrero ocupa el primer lugar en producción de mango; “sin embargo, se está trabajando por lograr aumentar la exportación, para ello se pretende lograr que los productores logren certificarse internacionalmente”.

“Hemos dejado al final de nuestra ruta a la industria turística, que requiere un replanteamiento desde el punto de vista de la IP. Estamos trabajando una agenda para cada ramo turístico”, adelantó.

Retos

El presidente del Concaingro indicó que este año Guerrero se enfrentó a dos retos que han hecho que se tenga que replantear la agenda industrial: la parálisis del sector de la construcción a nivel nacional y la cancelación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE).

“Guerrero es un estado que depende de 93% de los recursos de la Federación y en infraestructura también. Nos tocó esta parálisis y nos ha pegado en la economía (...) También, como empresarios nos preocupó la cancelación de las ZEE, hicimos un llamado en su momento a que no se quitarán los beneficios y seguimos pidiendo que los beneficios sigan”, aseveró.

En equipo con el presidente nacional de Concamin, Francisco Cervantes Díaz, expresó, intentan mostrar esta agenda industrial guerrerense al presidente del país, Andrés Manuel López Obrador.

En relación con el anuncio de cancelación de la ZEE, recordó que en septiembre pasado se firmó el acuerdo Todos Unidos por el Desarrollo de Michoacán y Guerrero, para que las dos entidades sean declaradas como Zona Libre Fronteriza, un plan que pretende crear un corredor regional industrial que una al Pacífico con el Bajío y la zona centro del país.

Este acuerdo se basa en un paquete de incentivos fiscales y administrativos para atraer inversiones y detonar actividades como la manufactura y transformación; promover la creación de micro, medianas y pequeñas empresas; crear un fideicomiso, donde las empresas que reciban los incentivos fiscales contribuyan con un porcentaje de sus utilidades anuales para la construcción de obras de infraestructura e ingresos bien remunerados, con un tabulador base de, por lo menos, tres salarios mínimos.

Las ZEE fueron el principal proyecto a nivel regional de la administración de Enrique Peña Nieto, que nació en el 2016. El actual gobierno federal consideró que este proyecto no cumplió con la función para la que fue creado e informó que desaparecerían.

En total eran siete e involucraron a ocho entidades: Lázaro Cárdenas-La Unión (Michoacán y Guerrero), Coatzacoalcos (Veracruz), Salina Cruz (Oaxaca), Puerto Chiapas (Chiapas), Progreso (Yucatán), Seybaplaya (Campeche) y Dos Bocas (Tabasco). El potencial de inversiones a largo plazo de todas las zonas llegaba a 42,287 millones de dólares.

¿Qué es el Concaingro?

Es un organismo, integrado a Concamin, de representación del sector industrial y empresarial local. Está integrado por 26 delegaciones pertenecientes a 16 ramas económicas, con presencia en seis regiones de la entidad. Se rige por cuatro ejes de trabajo: encadenamiento productivo, competitividad industrial, innovación y talento.

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