Monterrey, NL. El gobierno de Nuevo León se ha visto presionado por la disminución de participaciones federales e ingresos propios, además de que no podrá solicitar deuda a corto plazo en el 2021, porque es año de elecciones, comentó a El Economista, Marco Pérez Valtier, socio director de Econometría Aplicada.

Al mes de agosto, “las participaciones se han caído 2,328 millones de pesos, y los ingresos propios 1,200 millones, tenemos una caída de 3,528 millones, pero al mismo tiempo se han recibido 2,081 millones del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF)”, indicó Pérez Valtier.

Explicó que la Secretaría de Finanzas y Tesorería General del estado ha reportado al mes de agosto, los ingresos de libre disposición, que son las participaciones más los ingresos propios del estado.

Es decir, que los ingresos totales ascienden a 32,748 millones de pesos, lo que representa 1,347 millones menos que lo presupuestado, “cantidad que ha generado presión, por ello se necesita hacer economía de gasto”, dijo.

Lo que está pasando, dijo, es que la recaudación se está cayendo, por ejemplo, en juegos por apuestas, debido al cierre de empresas no esenciales, “andan abajo 214 millones en premios y sorteos 125 millones”.

Cuestionó que resulta inexplicable que el Impuesto sobre Nómina (ISN) no presente alguna caída, cuando hay una disminución en los asegurados permanentes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“De enero a agosto, el ISN está prácticamente igual que el esperado, estamos hablando que este impuesto representa 88% de los ingresos de impuestos, y 66% de ingresos propios, el presupuestado es de 6,361 millones de pesos, y el registrado 6,359 millones”, dijo el directivo.

El 2021 es el último año de gobierno y no se podrá solicitar deuda a corto plazo, “ahí sí van a tener una presión, porque la tienen que liquidar de acuerdo a la Ley de Endeudamiento del sector público, y eso se complica, porque los fondos de estabilización no alcanzarán”, señaló.

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