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Venezuela, con 304,000 millones de barriles en reservas petroleras
El país cuenta con las mayores reservas de petróleo en el mundo. Son 14% mayores que el segundo lugar: Arabia Saudita, que tiene 267,000 millones; Estados Unidos, con 74,000 millones y México, con 6,000 millones.

Los ingresos petroleros fueron 17,520 millones de dólares para Venezuela en 2024 y la cifra será menor en 2025. No llegará a los 15,000 millones de dólares. Las sanciones estadounidenses y el bloqueo desde el 20 de agosto les ha cerrado mercados.
Venezuela posee 17% de las reservas petroleras del mundo pero representa apenas 1% de la producción mundial de petróleo. Para poner en perspectiva los 304,000 millones de barriles de reservas probadas que tiene Venezuela, podemos ponerles precio. En 2025, el barril de petróleo venezolano se vendió a un poco más de 50 dólares. Si se vendieran a ese precio, serían 15 billones 200,000 millones de dólares. Como referencia, el PIB de Estados Unidos es 30 billones y el de China, 19.4 billones. Si sumáramos los PIB de Alemania, Japón e India (números 3, 4 y 5 mundial) les faltarían 1.8 billones de dólares para llegar al valor de las reservas venezolanas.
Las reservas de petróleo venezolano son las mayores del mundo. Son 14% mayores que el segundo lugar, Arabia Saudita que tiene 267,000 millones, Estados Unidos 74,000 millones y México, 6,000 millones, todo esto según la Agencia Internacional de Energía.
El crudo venezolano tiene un valor geoestratégico que se pelean Estados Unidos, China y otros más. También tiene el potencial para cambiar la vida a los venezolanos. Si esos 15 billones 200,000 millones de dólares se repartieran entre los 33.6 millones de venezolanos, le tocarían a cada uno 452,000 dólares. En esta cuenta, considero los 28 millones que viven en Venezuela y los 5 millones 600,000 que han salido de su país, por las dificilísimas condiciones políticas y económicas.
En el momento actual, no cabe hacer cuentas alegres. Los 452,000 dólares que le corresponderían a cada venezolano, sólo existen en la realidad virtual. Venezuela está produciendo una cifra cercana al millón de barriles diarios. En 2024 fueron 952,000 y en 2025, alrededor de 1 millón 50 mil barriles. Muy lejos de los 3 millones 500 mil que producían en la década de los setenta, cuando llegaron a representar el 7% del bombeo mundial. En la década pasada ya había bajado a 2 millones de barriles, 2% de la producción mundial. Ahora, con un millón, están abajo del 1%. Si alguien quiere ver el vaso medio lleno, con el nivel de producción actual, PDVSA tardaría 832 años en acabarse las reservas. Los ingresos petroleros fueron 17,520 millones de dólares para Venezuela en 2024 y la cifra será menor en 2025. No llegará a los 15,000 millones de dólares. Las sanciones estadounidenses y el bloqueo desde el 20 de agosto les ha cerrado mercados. También les ha obligado a vender con descuento de 10 o 12 dólares por barril a su principal cliente, China que les compra 80% de sus exportaciones.
La caída de la producción venezolana se ha dado en un contexto de crisis terminal de PDVSA, que llegó a ser la mayor empresa de América Latina y ahora es una pálida sombra de lo que fue. Malos manejos, corrupción mayúscula pérdida de capital humano y boicot estadounidense se combinan para explicar la implosión de este gigante.
Uno de los activos más valiosos de PDVSA se encuentra en Estados Unidos, en una situación de embargo o confiscación. Es Citgo Petroleum, que posee tres refinerías, en Texas, Luisiana e Illinois. Con capacidad de 800,000 barriles diarios, es uno de los cinco mayores refinadores de Estados Unidos. Estos activos se complementan con una red de 4,400 estaciones de servicio.
Desde el 2019, el Estado venezolano perdió el control de los activos de Citgo. En un primer momento, fueron confiscados como parte de las medidas de presión hacia la dictadura que encabezaba Nicolás Maduro. Un juzgado de Dellaware autorizó un proceso de venta, en el que resultó ganador Amber Energy, una filial del grupo de inversiones Elliott, con una oferta de 5,900 millones de dólares. De esa cantidad, 2,100 millones irán a pagar deudas a tenedores de bonos de PDVSA. El gobierno de Venezuela ha impugnado el proceso y denunciado el saqueo de su propiedad. El proceso de venta de Citgo no ha concluido, entre otras cosas porque no ha recibido la autorización de la Oficina de Activos Extranjeros en Estados Unidos, conocida como OFAC, por sus siglas en inglés.

