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T-MEC 2.0: La clave para que América del Norte lidere la innovación global

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa una oportunidad estratégica para establecer las directrices que permitan lograr ese objetivo, expone

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Diego Badillo

En los próximos 20 años, América del Norte puede consolidarse como la región líder del mundo en materia de innovación y prosperidad y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa una oportunidad estratégica para establecer las directrices que permitan lograr ese objetivo, planteó Sergio Alcocer Martínez de Castro.

En entrevista, el investigador del Centro para México y Estados Unidos del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice, Estados Unidos, explicó que la revisión del tratado comercial puede contribuir para delinear las estrategias que permitan consolidar a la región en una zona de conocimiento vinculada a la estrategia de seguridad nacional estadounidense.

El también exsubsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) elaboró junto con los académicos Jaime Parada Ávila y Alfredo Sánchez Alcántara un ensayo, publicado originalmente en Estados Unidos, en el que proponen que, como parte del proceso de revisión del T-MEC iniciado en enero pasado, se instale dentro del Comité de Competitividad un Foro Trilateral de Educación Superior, Innovación e Investigación (Fotesii) que tenga como objetivo coordinar políticas, financiamiento y gobernanza en áreas tecnológicas estratégicas e iniciativas trinacionales de alto impacto.

Semiconductores e IA son sectores prioritarios para lograr el objetivo, expone

Según el académico, en esa estrategia tendría que dársele prioridad a sectores como los semiconductores, inteligencia artificial, biotecnología, energía limpia y el super-cómputo.

En opinión del exfuncionario, más allá del comercio, la revisión del tratado constituye una oportunidad para propiciar la integración de la ciencia, tecnología, innovación y educación superior a la competitividad de la región.

En ese sentido expuso que históricamente, el TLCAN y el T-MEC privilegiaron la agenda comercial, dejando con un menor desarrollo la coordinación regional en ciencia, tecnología, innovación y educación superior.

Sin embargo, remarcó, a pesar de ello, la cooperación académica y científica ha crecido.

En su opinión, prueba de ello es el funcionamiento del Foro Bilateral de Educación Superior, mediante el cual se impulsaron más de 100,000 movilidades estudiantiles y más de 100 acuerdos interuniversitarios.

Además el Mexico-US Entrepreneurship and Innovation Council, mediante el cual se apoyaron proyectos binacionales en emprendimiento e innovación y la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC), que ha promovido proyectos binacionales y trinacionales en ciencia aplicada, intercambio académico y emprendimientos de base tecnológica

Detalló que la inclusión de la ciencia, tecnología, innovación y educación superior en el T-MEC 2.0, además de mejorar la eficiencia de la región, tiene como objetivo central adicional lograr el fortalecimiento de la capacidad tecnológica e institucional de los tres países en los temas en los que poseen liderazgo científico y tecnológico.

“Integrar la ciencia, tecnología, innovación y educación superior al T-MEC puede representar una prioridad estratégica para la competitividad y la resiliencia regionales”.

Norteamérica estaría en una mejor condición para competir con China

En el ensayo titulado “Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Superior en el T-MEC 2.0” los académicos plantean que Norteamérica es altamente competitiva en innovación de frontera en relación con otras regiones.

Destacan que Asia está mejor posicionada en integración manufacturera y velocidad de ejecución industrial.

Ante esa situación, indican que si el T-MEC 2.0 se queda en reglas comerciales y de origen, la región podría seguir siendo fuerte pero incompleta.

En cambio, si el Comité de Competitividad del T-MEC 2.0 enfoca esfuerzos trinacionales en emprendimiento, ciencia, tecnología e innovación, así como en la formación de talento, vinculación universidad-empresa y encadenamientos tecnológicos regionales, la región puede convertirse en una plataforma capaz de competir en un entorno global que incluye a China, así como frente a sistemas de manufactura altamente integrados en Asia.

Eso le permitiría evolucionar hacia un modelo de integración regional con la incorporación de la ciencia, tecnología, innovación y educación superior, como el pilar habilitador de los ecosistemas de innovación y las cadenas resilientes de alto valor agregado de América del Norte.

México está en condiciones de formar parte de ese polo de innovación

Alcocer Martínez de Castro recalcó que México está en condiciones de formar parte de ese polo de innovación y prosperidad, aunque, por supuesto, tiene que hacer un trabajo de cabildeo.

Dijo que primero hay que convencer a los estadounidenses de que se trata de un asunto de ganar-ganar para todos y que les conviene en la lógica de competencia estratégica frente a China.

Subrayó que es necesario catalizar lo que ese país ha planteado en su estrategia de seguridad nacional, lo cual se puede hacer mediante un arreglo regional incorporando a Canadá y México.

Para Sergio M. Alcocer, México debe apostar por una política industrial basada en ciencia, tecnología e innovación, vinculándola con la educación superior, con lo cual tendrá posibilidades de competir con éxito, no nada más en Norteamérica, sino en el mundo.

“La única forma en que vamos a competir y ganar ya no es ensamblando cositas como era en la época de la industria maquiladora manufacturera, sino desarrollando nuevos productos, dándole valor agregado con conocimiento”.

Los académicos proponen modificar el texto del numeral 5(f) del Artículo 26.1, en el Capítulo 26 del T-MEC, con el fin de que establezca crear el Foro Trilateral de Educación Superior, Innovación e Investigación para identificar, coordinar y promover actividades de cooperación para el comercio y la inversión entre las Partes con respecto a ciencia, tecnología, innovación y educación superior, incluidas las mejores prácticas en su aplicación.

Además, que el tratado diga que la organización y las reglas de operación del Fotessi tendrían que cumplir con el Capítulo 30 del T-MEC.

T-MEC 2.0 podría contener tres capítulos binacionales

Por otra parte, el académico comentó que negociaciones como las necesarias para la revisión del T-MEC implican tensiones y siempre va a haber la posibilidad de presionar en distintos temas.

Puso como ejemplo de ello que en la negociación del Tratado Comercial de América del Norte hubo que aceptar una serie de capítulos anexos, por ejemplo, en materia de política laboral y medio ambiente.

En ese sentido no descartó la posibilidad de que el T-MEC 2.0 contemple con una serie de anexos: México-Estados Unidos; Estados Unidos-Canadá y Canadá-México.

Lo relevante, recalcó, es que independientemente de que se lleguen a anexos bilaterales dentro del paraguas del T-MEC 2.0, en lo trilateral se enfatice que América del Norte debe hacer lo necesario para convertirse en la región líder del mundo en materia de ciencia, tecnología e innovación.

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Diego Badillo

Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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