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Poliuretano: crecimiento industrial con mirada sustentable
México, por su cercanía con EU, tratados y base industrial calificada, está bien posicionado para liderar el crecimiento sostenible del sector.

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El poliuretano, un polímero con múltiples aplicaciones industriales, se ha convertido en un motor de crecimiento en México, especialmente en sectores estratégicos como la industria automotriz y la construcción. Jorge Lemus, Ingeniero Químico, Director Técnico de Productos Eiffel y Vocero de UTECH Las Américas, explica cómo este material contribuye a la sustentabilidad y desarrollo económico del país.
El poliuretano destaca por su versatilidad. "Tiene dos vertientes principales: aislamiento térmico y confort físico-mecánico", comenta Lemus. En la industria alimentaria, es fundamental para mantener la cadena fría, usado en cámaras y transporte refrigerado. Por otro lado, es esencial en muebles, colchones y la industria automotriz, donde se emplea en asientos, tableros, volantes, filtros y sellos acústicos.
México es el séptimo productor mundial de autos, lo que impulsa la demanda nacional de poliuretano. En 2023, el comercio internacional de poliuretano en formas primarias alcanzó los 330 millones de dólares, destacando estados como Ciudad de México, Estado de México, Querétaro y Nuevo León.
La cercanía geográfica con Estados Unidos y el acceso a mercados de Asia-Pacífico son determinantes. México además cuenta con materia prima de calidad y una ingeniería capacitada para mantener la competitividad internacional. El Bajío, con estados como Querétaro y San Luis Potosí, se posiciona como una zona beneficiada por el auge automotriz.
Otro impulsor clave es la tecnología. La producción de poliuretano es un proceso químico especializado que requiere alta tecnificación. La demanda de materiales ligeros y eficientes energéticamente en construcción y automotriz —que busca sustituir piezas metálicas por polímeros— también estimula el crecimiento del sector.
Históricamente, el poliuretano se ha fabricado a partir de petróleo, pero "hoy hay tendencias hacia materias primas biobasadas y renovables," señala Lemus. México participa en el Protocolo de Montreal para eliminar sustancias que dañan la capa de ozono, y aunque aún no alcanza el nivel de oferta sustentable de otros continentes, la transición hacia materiales más verdes representa una gran oportunidad.
En cuanto a economía circular, la industria comienza a responder con iniciativas de reciclaje. Imbera, empresa líder en refrigeración, ha desarrollado maquinaria capaz de reciclar poliuretanos sólidos usados en enfriadores. En Europa, proyectos para reciclar colchones descartados transformándolos en materia prima son ejemplos a seguir para México.
La regulación ambiental es estricta y marca límites para el consumo de poliuretano con miras a 2040. Además de reducir su uso, es fundamental fomentar su reciclabilidad, pese a la complejidad química del material.
Lemus concluye: “México es un territorio clave. La industria tiene el talento y las condiciones para crecer, pero debe apostar por la sustentabilidad y certificaciones para competir en el mercado global y cumplir con los retos ambientales.”