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Fundación FEMSA impulsa atención integral en primera infancia
Estudios demuestran que los niños que reciben atención adecuada tienen mejores resultados educativos, menor riesgo de embarazo adolescente, mayor empleabilidad futura y mejores indicadores de salud.

Fundación FEMSA. Foto EE:
Invertir en la primera infancia no es solo un acto de solidaridad, sino una estrategia con beneficios sociales y económicos medibles a largo plazo. Así lo destacó Sindy González Tijerina, gerente de Primera Infancia de Fundación FEMSA, en el marco de la tercera edición del reconocimiento “En Acción por la Primera Infancia”, realizada en el Papalote Museo del Niño.
El evento, impulsado por Fundación FEMSA junto con Fundación Coppel, Fundación Compartamos y Promotora Social México, reconoce y fortalece los programas de organizaciones de la sociedad civil que trabajan directamente con niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Y es que, de acuerdo con Early Institute, en México, solo 44% de las niñas y niños de 0 a 5 años accede a servicios formales de cuidado y educación inicial.
Este año, se premiaron a 12 organizaciones, sumando un total de 33 desde la primera edición. La inversión destinada alcanza alrededor de 8 millones de pesos, incluyendo reconocimientos a cinco organizaciones por segunda ocasión, destacando la continuidad y eficacia de sus programas. Las organizaciones reconocidas son: Medical Mission Network México, EDUCA, Fundación Cambiando una Vida, Institución para el Bienestar Qué y Cómo, DOMUS, Fundación Juntos por los demás, Casas de Cuidado Diario Infantiles, Ednica, De Cero a Tres, Movimiento Raíz, Nutre a un Niño y Un Kilo de Ayuda.
“Este reconocimiento resalta la importancia de la colaboración con las organizaciones que están en contacto directo con las familias y los cuidados infantiles. Nuestra labor como fundaciones corporativas es acompañarlas y fortalecer su alcance para impactar positivamente en el bienestar de los niños”, señaló González Tijerina.
El marco de referencia de este reconocimiento es el “Cuidado cariñoso y Sensible” desarrollado por la Organización Mundial de la Salud y Unicef, que prioriza la protección, la educación temprana y la atención afectiva. Las organizaciones participantes implementan estrategias tanto directas, con los niños, como indirectas, capacitando a padres y cuidadores para optimizar el desarrollo infantil.
Más allá del impacto social, invertir en la primera infancia genera beneficios económicos concretos. Estudios demuestran que los niños que reciben atención adecuada tienen mejores resultados educativos, menor riesgo de embarazo adolescente, mayor empleabilidad futura y mejores indicadores de salud. A nivel de gobierno, esto se traduce en menores costos de remediación educativa, de salud y de programas de seguridad pública.
González Tijerina subrayó que las alianzas público-privadas son clave para escalar estos modelos. “Cada sector aporta fortalezas: las fundaciones corporativas pueden capacitar y formar a los profesionales del sistema educativo, mientras que las políticas públicas priorizan la agenda infantil y amplían el alcance de los programas.”
Entre los retos aún presentes, se encuentran la desigualdad territorial —con estados como Chiapas donde casi 80% de los niños viven en pobreza—, la continuidad de la inversión, la medición de impacto longitudinal y los efectos del cambio climático sobre la infancia.
Finalmente, la vocera hizo un llamado a los tomadores de decisiones y al sector privado: “No olvidemos a los niños y niñas. La acción colectiva es fundamental: pequeñas y grandes acciones suman para construir un presente y un futuro más equitativo, donde cada niño y niña pueda desarrollarse plenamente.”
Con estas acciones, México apunta a transformar la inversión en primera infancia en un motor para sociedades más justas, saludables y productivas.
