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Fracking requiere contratos más ágiles con Pemex: expertos
Los actuales contratos mixtos que la estatal petrolera firma con socios privados tienen demasiadas cláusulas que entorpecerían la dinámica de explotación de los recursos shale, consideran especialistas.

La explotación de recursos no convencionales entre Pemex y socios con experiencia en la actividad requerirá de contratos diferentes que los que se firman hoy, según especialistas.
Para la explotación de los hidrocarburos no convencionales de México, particularmente del gas mediante fracking, se necesitan contratos más sofisticados, flexibles, claros y con una separación real de la dinámica presupuestal de la Hacienda pública y Petróleos Mexicanos (Pemex) o de lo contrario no habrá interés de las empresas con experiencia que puedan aterrizar con éxito los planes respecto a estos recursos, aseguraron expertos.
Antonio De Lisi, socio del despacho legal Pérez-Llorca en el área de Proyectos, Energía e Infraestructura, explicó a El Economista que hasta ahora y por la historia del sector en el país no hay una cultura contractual que dé claridad sobre el verdadero potencial de los recursos, porque los desarrollos masivos requieren mecanismos flexibles para la toma de decisiones operativas que cambian constantemente en una dinámica muy diferente a la que se conoce en los grandes yacimientos convencionales que ha explotado la petrolera del Estado durante décadas.
"Si se piensa utilizar los contratos mixtos que está firmando Pemex, no será necesariamente bueno ni la mejor vía y se podría retrasar o incluso frenar el éxito de la estrategia de no convencionales, por no tener el marco contractual adecuado", aseguró.
Además de cláusulas que permitan ajustes en los tiempos comprometidos, los acuerdos que establezca el Estado a través de Pemex con las empresas socias de los proyectos deberán prescindir de topes de recuperación de costos -aspecto básico en la explotación de recursos convencionales- porque los gastos varían constantemente a lo largo de la vida de los proyectos de shale y se necesita un marco de confianza que garantice que no se frenarán las actividades por cuestiones administrativas.
Según él, hay interés de la industria en cómo avanza el proceso, pero no es apetito por los hidrocarburos no convencionales en general del país, sino por activos específicos con geologías que ya cuentan con estudios más elaborados, y los mejores socios no son precisamente las grandes empresas o majors cuya carga administrativa y de corporación entorpecería las campañas de perforación, cuando de hecho lo que se requiere es agilizar los procedimientos, incluso por encima de la burocracia de Pemex.
El gobierno también deberá ajustar el marco normativo para la tramitología que será parte de la actividad alrededor de los no convencionales, dijo el experto, ya que no sólo se requiere un contrato sino múltiples autorizaciones y permisos en distintos niveles de gobierno que si no se ejecutan con una coordinación clara, causarán posibles pérdidas en los negocios.
Ramses Pech, de Grupo Caraiva, consideró que la certeza jurídica blindada es otro pilar para que avancen estos proyectos, ya que se requieren cláusulas de estabilidad, arbitraje internacional y protección frente a cambios retroactivos de ley. Sin esto, el costo de capital no bajará y los fondos de infraestructura no participarán, dijo.
El modelo propuesto por el analista contempla contratos largos, de 20 a 30 años, y un fideicomiso de pago aislado, que garantiza la solvencia de Pemex como contraparte. Esto reduce el riesgo de pago, uno de los mayores obstáculos actuales.
"Los contratos actuales de Pemex fueron diseñados para otra realidad. La fórmula propuesta —licencia híbrida con regalía deslizante, recuperación flexible, estabilidad jurídica y pago garantizado— permite detonar el gas no convencional sin perder soberanía ni endeudar al Estado", aseguró.

