El difícil equilibrio de la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está corriendo el riesgo de polarizarse con una disyuntiva de aprobar, modificar o rechazar el mismo por los legisladores demócratas, y de cumplimiento o no de la amenaza del presidente Donald Trump de elevar los aranceles a las importaciones mexicanas.

Cuando Trump amagó con aumentar los aranceles a los productos originarios de México, el impacto en el peso fue una depreciación inmediata de más de 2% y, dada la alta incertidumbre, Scotiabank espera que la volatilidad se mantenga alta.

En esta etapa, hay varias preguntas importantes que destacó el banco: “¿Es esta medida una táctica del presidente de Estados Unidos para presionar a los demócratas en el Congreso para que ratifiquen el T-MEC? Y, ¿está dispuesto el presidente Trump a seguir invocando el artículo 2205 del TLCAN (el artículo de salida) si los demócratas en el Congreso se muestran reacios a ratificar el acuerdo?”. Otra pregunta clave es cómo responden los demócratas. En un reporte Scotiabank destacó que su sensación es que “la estrategia más lógica para ellos es sentarse y ver el espectáculo”.

Por lo mientras, la mayoría de los candidatos presidenciales demócratas se ha pronunciado a favor de modificar el T-MEC para incluir demandas suyas en materia de cumplimiento efectivo en disposiciones laborales y medioambientales y para impulsar precios más bajos de medicamentos.

Pero si no se logra pasar el T-MEC, también se perderían las concesiones que México hizo en esas esferas, que han sido peticiones de larga data de sindicatos estadounidenses.

Bajo el procedimiento de vía rápida de la Autoridad de Promoción Comercial, el Congreso no puede enmendar el texto del T-MEC, y tiene que tomar un simple voto de sí o no sobre el acuerdo.

En general, el T-MEC contiene concesiones otorgadas por México y Canadá a Estados Unidos, además de que México ha asumido nuevos compromisos en materia migratoria fuera de ese tratado. Tras la firma del acuerdo, Trump amenazó con dar aviso de rescindir el TLCAN, presuntamente para presionar al Congreso para que apruebe el T-MEC rápidamente.

La votación en el Congreso sobre este nuevo pacto se llevaría a cabo después de que los demócratas recuperaron la mayoría en la Cámara de Representantes en enero del 2019.

Si bien el T-MEC contiene un mayor contenido propuesto por Estados Unidos y esto debería dar luz verde a su ratificación en ese país, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, continúa enviando señales mixtas con respecto al apoyo al acuerdo.

La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, podría bloquear el proyecto de ley. Por lo tanto, el T-MEC permanece en el limbo por ahora, y la amenaza más reciente de Trump de imponer un arancel de 5% a los productos mexicanos si México no intensifica sus acciones de control de inmigración aumenta la incertidumbre que rodea la ratificación del T-MEC.

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