Las negociaciones entre el SUTERM y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) van contra reloj, pues de no llegar a un acuerdo, la huelga podría estallar en el primer minuto de este 21 de mayo, luego de que se logró de parte de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje un segundo diferimiento del plazo legal, que se venció el pasado 1 de mayo.

La revisión del Contrato Colectivo de Trabajo 2016-2018 se inició desde el año pasado, en octubre del 2015, aunque fue el 26 de febrero del 2016 cuando se presentó el pliego petitorio ante las autoridades laborales, tomando en cuenta los cambios ocurridos en la empresa productiva del Estado a partir de la reforma energética.

Los trabajadores están en contra de que haya una pérdida de los derechos adquiridos, piden el inicio de procedimientos de rendición de cuentas a la gerencia, revisión de los procesos de compras y adquisiciones de bienes y servicios, así como participar en las decisiones de inversión. Además, rechazan la venta de activos de la entidad.

Se oponen a tener una jubilación obligatoria hasta los 65 años de edad por medio del sistema de cuentas individuales. Cabe destacar que en este momento los únicos trabajadores de la CFE que están en este sistema son los que entraron después del 2008, y los que ya están laborando con menos de 20 años pueden hacerlo de manera voluntaria.

Los trabajadores rechazaron una serie de opciones puestas en la mesa por parte de la CFE, como son la salida de los trabajadores con menos de 20 años y su posterior recontratación sujeta a las necesidades de la empresa y las jubilaciones adelantadas que no se pagarían a 100 por ciento.

Aunque el sindicato mantiene negociaciones directas con la empresa eléctrica, no pudo llegar a un acuerdo antes del 1 de mayo; hubo un primer aplazamiento, para el 15 de mayo, y luego para el 20 de este mes. En las negociaciones que se hacen entre el comité de huelga de los trabajadores y los funcionarios de la CFE se ha desechado, hasta ahora, irse al paro nacional; sin embargo, la decisión de solicitar un tercer aplazamiento se tendrá que tomar este jueves.

La negociación es sobre las condiciones del Contrato Colectivo de Trabajo, lo que incluye en su totalidad, además de salario y prestaciones, los organismos de gobierno y de enlace entre la empresa y los trabajadores, cambios en las prestaciones extraordinarias, como son la prestación eléctrica (un pago en especie que da la CFE a sus trabajadores) que podría ser canjeada por dinero, la edad de jubilación y las ayudas de renta para los trabajos foráneos.

El SUTERM emitió un comunicado el 4 de mayo informando que es una negociación difícil y que la meta es salvaguardar el empleo, el salario y la salud financiera de la empresa pública.

El Comité Ejecutivo Nacional ha seguido escrupulosa y puntualmente los acuerdos asociados a la revisión del CCT emanados del Consejo Nacional Ordinario efectuado en octubre del 2015. Se esperaba que la revisión fuese una de las más complicadas, así ha sido, ha resultado difícil y conflictiva por las diferencias sustantivas entre los objetivos que tiene la actual administración de la empresa y el propósito central del sindicato , refiere el sindicato.

No obstante, desde principios de mes, las coordinaciones y delegaciones regionales del SUTERM, así como los comités ejecutivos de las secciones, delegaciones sindicales, desconcentradas y de oficinas nacionales, están en alerta para recibir instrucciones del CEN del sindicato.

Estos organismos del sindicato mantienen una instrucción abierta en relación con la aplicación de la reforma energética dentro de la CFE: todos los cambios que se pretendan hacer en la capacitación, operación y desarrollo de la empresa deben de pasar primero por la aprobación del sindicato.

Incluso temas como el pago de la nómina son parte de las negociaciones; mientras que los trabajadores están a favor del pago por catorcena en efectivo, la empresa busca que sea vía bancaria o transferencia electrónica.

Otra de las diferencias sustanciales entre el sindicato y la empresa es por las modificaciones a los métodos de trabajo y a la reestructura organizacional, ya que ésta debe ser negociada entre ambas partes.