Jared Kushner no es el primer miembro de una familia presidencial en tratar de abrir un canal secreto con el Kremlin. El hermano de John F. Kennedy se reunió secretamente con un agente de inteligencia soviético llamado Georgi Bolshakov muchas veces durante la administración de Kennedy. Sus relaciones ilustran las deficiencias y los peligros de la diplomacia informal de alto nivel, pero también la posibilidad de sobresalir ante una crisis.

Los hermanos Kennedy eran, a su manera, tan descarados como la familia Trump. El presidente Kennedy nombró a su propio hermano como procurador general el principal funcionario de la policía de la nación. Entre los escándalos personales que Bobby tuvo que ocultar estaban las relaciones extraconyugales del presidente con Judith Exner, la novia de Momo Giancana, el don la mafia de Chicago, y con la prostituta Ellen Rometsch, que el FBI sospechaba que era espía de la Alemania del este. (Como lo conté en mi biografía de RFK, Rometsch negó tanto el espionaje como el sexo, aun así RFK la deportó). Más sustancialmente, JFK usó a su hermano para ejecutar acciones encubiertas contra Cuba, incluyendo planes de asesinato contra Fidel Castro.

Así pues, quizá no sorprenda que, a finales de abril de 1961, durante el primer año de la administración Kennedy, cuando el espía soviético Bolshakov, utilizando a un periodista estadounidense como intermediario, se acercó por primera vez al fiscal general Kennedy para una reunión secreta, Bobby no titubeó y aceptó.

Bolshakov se hizo pasar por el editor de una brillante publicación en inglés sobre la vida soviética. Debajo del disfraz, era un coronel en la Spetsnaz, la contraparte militar de la KGB. Lo que es más, su patrón en Moscú fue Aleksei Adzhubei, yerno del líder soviético Nikita Khrushchev.

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La tarde del 9 de mayo, el fiscal general de los Estados Unidos y el espía soviético se sentaron juntos en una banca del parque en la avenida Constitution, cerca del Departamento de Justicia.

Mire, Georgi, conozco bastante bien su posición y sus conexiones con los muchachos en el séquito de Khrushchev­ , recordó Bolshakov, según la biografía de Richard Reeves, President Kennedy: Profile in Power.

Creo que no les importaría obtener información verdadera de primera mano de ustedes, y supongo que encontrarán una forma de transmitirla a Khruschev .

El hermano del presidente y el espía ruso se reunieron docenas de veces durante los siguientes 18 meses. Los Kennedy habían sido advertidos por su padre en no confiar en los burócratas en el Departamento de Estado, que sentía que había sido deshecho por diplomáticos profesionales durante su rocoso mandato como embajador en Gran Bretaña al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. JFK veía al Estado como lento y liviano. No son raros, pero bueno, son como Adlai , dijo, refiriéndose a Adlai Stevenson, el embajador de EU ante la ONU.

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Bobby no era muy articulado y los rusos a veces no lo entendían. El hermano del presidente también era notablemente indiscreto. Dijo al agente de la Spetnatz que los jefes del Estado Mayor estadounidense le habían ofrecido al presidente un informe en el que confirmaron que EU está por delante de la Unión Soviética en poder militar y que sería posible investigar a las fuerzas de la Unión Soviética . El uso impreciso de Kennedy de la palabra sonda desató las alarmas en el Kremlin. ¿Eso significaba que el Pentágono estaba contemplando un ataque preventivo?

Bolshakov le mintió a RFK. El 5 de octubre de 1962, el agente del GRU tranquilizó a Kennedy de la promesa de Khrushchev de que los soviéticos sólo pondrían armas defensivas en Cuba. Menos de dos semanas después, los aviones espías estadounidenses U-2 que volaban sobre Cuba fotografiaron misiles de punta nuclear que podrían llegar a Washington. La crisis más peligrosa de la Guerra Fría había comenzado.

Pero también fue el canal secreto de Bolshakov el primero que insinuó una salida. El 23 de octubre, la mañana después de que el presidente anunció el bloqueo de Cuba y millones de estadounidenses enfrentaron la perspectiva real de una guerra nuclear, RFK pasó un mensaje a Bolshakov. En 1993, los historiadores Timothy Naftali y Aleksandr Fursenko encontraron el cable de Bolshakov en los documentos de la oficina de Asuntos Exteriores soviético en Moscú: R. Kennedy y su círculo consideran que es posible discutir el siguiente intercambio: EU liquidaría sus bases de misiles en Turquía e Italia, y la URSS haría lo mismo en Cuba .

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Ese es exactamente el acuerdo que fue alcanzado por Robert Kennedy, al reunirse en privado y en secreto con el embajador soviético Anatoly Dobrynin la noche del 27 de octubre. Durante los cuatro días transcurridos, la saga de la crisis misiles en Cuba había tomado numerosos giros y estuvieron peligrosamente cerca del borde pero la inclinación de Kennedy por los canales secretos, al final, había resultado útil y posiblemente esencial.

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Los canales secretos pueden ser una idea terrible. Pueden sembrar la confusión al subvertir la diplomacia normal y, potencialmente, precipitar el desastre mediante la expresión de la voluntad y las astucias de los líderes obstinados.

Pero también pueden conducir a la paz. La apertura del presidente Richard Nixon a China en 1973 se llevó a cabo completamente a través de un canal secreto abierto por su consejero de seguridad nacional, Henry Kissinger, que también estaba dirigiendo un canal secreto con el Kremlin. Sería interesante saber hasta qué punto Kissinger está asesorando a Kushner.

Evan Thomas es colaborador para The Washington Post.