China blofea con su intención de querer ingresar al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), coincidieron expertos en comercio internacional.

“Si China cumpliera con los estándares y las disciplinas del TIPAT en su legislación interna, o sea si las implementara, esa sería una enorme victoria para Estados Unidos; pero no va a pasar”, opinó Juan Antonio Dorantes, socio director de la consultora en comercio exterior Dorantes Advisors.

El TIPAT comprende 11 economías en la Cuenca del Pacífico, que en conjunto representan 13% (11 billones de dólares) del PIB mundial, 7% (508 millones) de la población mundial y 15% (3.7 billones de dólares) de las exportaciones mundiales.

“A mí me parece que es una especie de, como dirían en el argot del póker, blofeo, que probablemente sí tiene un poco por objeto demostrar mayor compromiso con el comercio y forzar a lo mejor algunos de países, como México, a definir qué tipo de relación quieren con China”, añadió Dorantes.

Estados Unidos tuvo una amplia influencia en la redacción del TIPAT (originalmente llamado Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP), en el que se incorporaron altos estándares en disciplinas como empresas comerciales de Estado, medio ambiente, transparencia, laboral, comercio digital, propiedad intelectual, anticorrupción, energía y competencia.

“Si te metes a detalle en estas disciplinas, te das cuenta que es poco menos que imposible que China pudiera cumplir con esos estándares porque implicaría un cambio estructural en muchas de las cosas que ellos hacen”, argumentó Dorantes.

El pasado 16 de septiembre, China solicitó unirse al TIPAT, una petición que también han hecho Reino Unido y Taiwán. Dorantes expuso que cuando Estados Unidos negoció el TPP lo hizo con la intención de crear estándares tan altos que en la propia zona de influencia de China le impidan competir en términos preferenciales con los productos de Estados Unidos.

“Es tan alto el estándar que si China realmente se moviera hacia allá, se estaría hablando de una economía que ya no competiría con las trampas que Estados Unidos piensa que China usa para poder acceder a los mercados”, dijo.

roberto.morales@eleconomista.mx