Al finalizar el primer trimestre del 2011, Pemex alcanzó una deuda total de 54,491 millones de dólares, 25% más de lo que debía la paraestatal a finales del 2008, antes de la reforma energética.

El constante incremento en la deuda de Pemex se debe, en gran medida, a que la empresa no ha podido generar utilidades después del pago de impuestos y dividendos al sector público, cuyos ingresos aún dependen alrededor de 40% de la renta petrolera, a pesar de las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y la Ley de Petróleos Mexicanos en el 2008.

Tan sólo en el 2010, Pemex tuvo utilidades antes de impuestos por 606,678 millones de pesos, pero después de pagar 654,141 millones de pesos de impuestos, se quedó con una pérdida de 47,463 millones de pesos, muy por arriba de la pérdida de 18,308 millones de pesos que se tuvo en el 2007, antes de la reforma energética.

Para Standard and Poor’s, Fitch Ratings y Moody’s, los indicadores financieros de Pemex, después de impuestos, reflejan el peso de sus grandes obligaciones por pagos sin fondear, los elevados impuestos que paga, la limitada autonomía que da el gobierno a la empresa y una relativa ineficacia operativa en su gestión, lo cual ha provocado que la paraestatal financie con deuda la mayor parte de sus gastos de inversión durante los últimos años.

FPRÁNEOS AL RESCATO

En este sentido, al no poder retener sus utilidades, Pemex históricamente ha tenido que buscar fondos de inversión en el extranjero, con inversionistas nacionales a través de créditos bancarios, con agencias de crédito a la exportación y contratistas. Hoy por hoy, cerca de 80% de la deuda total de Pemex es deuda externa y sólo 20% deuda interna.

Actualmente, 44% de la deuda de Pemex se concentra en bonos internacionales; 19% en contratistas; 16% en certificados bursátiles del mercado interno; 13% en créditos bancarios internacionales, 4% en créditos bancarios nacionales y otro 4% en agencias de Crédito a la Exportación.

Dado lo anterior, Standard and Poor’s, Fitch Ratings y Moody’s prevén que los impuestos sigan representando una carga importante para Pemex, por lo cual la paraestatal continuará requiriendo financiamiento externo para sustentar sus programas de inversión.

Tan sólo en el 2011, Pemex espera que esta tendencia continúe para obtener 22,000 millones de dólares, 40% más que en el 2010. En este contexto, la paraestatal prevé la posibilidad de llevar a cabo emisiones en mercados distintos a los tradicionales en caso de encontrar montos, plazos y precios de swap atractivos, particularmente en Sudamérica a través de instrumentos financieros denominados en pesos chilenos o colombianos.

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