La compañía francesa Nexa Technologies, acusada de haber vendido al régimen egipcio equipos de cibervigilancia que le habrían permitido localizar a opositores, fue inculpada en octubre por "complicidad en actos de tortura y desaparición forzada", supo el domingo la AFP de una fuente cercana al caso.

La juez encargada de la investigación ordenó la imputación el 12 de octubre, unos cuatro meses después de la imputación de cuatro directores y ejecutivos de la compañía, según esta fuente, confirmada por una fuente judicial.

Contactado por la AFP, el abogado de Nexa Technologies, François Zimeray, no quiso hacer comentarios.

En 2017 se abrió una investigación judicial tras una denuncia de las ONG FIDH y LDH con el apoyo del Instituto de Estudios de Derechos Humanos de El Cairo (CIHRS).

La denuncia se basaba en una investigación de la revista Télérama que reveló la venta en marzo de 2014 de "un sistema de escucha de 10 millones de euros para luchar —oficialmente— contra los Hermanos Musulmanes", la oposición islamista en Egipto.

Llamado "Cerebro", este programa permite rastrear en tiempo real las comunicaciones de un objetivo a partir de una dirección de correo electrónico o un número de teléfono

Las ONG acusaron a este programa de haber servido a la ola represiva contra los opositores del presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, que según CIHRS dio lugar a "más de 40,000 presos políticos detenidos en Egipto".

La investigación llevada a cabo por la unidad de crímenes contra la humanidad del tribunal judicial de París quiere determinar si se puede demostrar la relación entre la vigilancia y la represión.