El sector nipón de la electrónica de consumo, una de las industrias más tradicionales del país del sol naciente, sigue viviendo una época difícil. Y es que las compañías son incapaces de volver a la senda del crecimiento.

Esta misma semana Panasonic, Sharp y Sony reconocieron que en el ejercicio en curso, que concluye en marzo, registrarán números rojos millonarios. Entre las tres han admitido que sumarán unas pérdidas que rondarán los 17,000 millones de dólares.

La mala noticia llega apenas dos semanas después de que Japón anunciara su primer déficit comercial anual en más de 30 años. Las importaciones de ese país crecieron 12% mientras sus exportaciones cayeron 2.7%, después de que se vieran afectadas sus dos industrias clave, la del automóvil y la electrónica de consumo, dos negocios donde habían dominado anteriormente.

En este contexto, Panasonic reconoció el viernes que registrará pérdidas superiores a 10,200 millones de dólares, por encima de las previsiones del mercado. Sony pronosticó el jueves unos números rojos de 2,900 millones y Sharp, el mayor fabricante japonés de pantallas de cristal líquido, indicó que espera perder 3,800 millones, su peor pérdida anual desde que la compañía fue fundada hace un siglo.

Los grupos japoneses siguen sufriendo la dura competencia de sus rivales asiáticos, sobre todo las surcoreanas Samsung y LG, en ámbitos clave como los televisores de última generación (donde los clientes prefieren alternativas más baratas o más avanzadas de otros fabricantes), los reproductores de audio y vídeo, y los teléfonos móviles.

Además, y más allá de los errores de gestión que hayan podido cometer sus directivos, sufren la fuerte apreciación del yen frente a otras divisas, una situación que penaliza las decisivas exportaciones de estas empresas.

Al mismo tiempo, las firmas niponas aún padecen el impacto del tsunami, que afectó a la producción de algunas de sus fábricas, y el de las inundaciones en Tailandia, que provocaron en 2011 la interrupción de la producción en las fábricas de muchos de sus proveedores con la consiguiente interrupción de los suministros.

Panasonic, que incluyó en sus cuentas los costes de reestructuración derivados de la integración de Sanyo, achacó su mala evolución a la caída de las ventas de productos electrónicos en Japón y a la ralentización de la economía global, así como a la desestabilización de los mercados europeos por la crisis de deuda.

Para Hideki Matsumura, del Instituto de Investigación de Japón, todo ello "refleja grandes cambios en la economía de Japón, sobre todo para los fabricantes", dijo a la BBC. "Japón está perdiendo su competitividad para producir en el país". Por ejemplo, Panasonic, que rebajó su objetivo de venta de televisores para este año de 19 a 18 millones, anunció que va a elevar la producción y la compra de piezas en el extranjero.

La compañía, cuarto fabricante mundial de televisores, invertirá 600 millones de dólares en una fábrica para equipos de energía solar en Malasia. Y va a fortalecer otros centros en Singapur.

LOS DESPIDOS EN NEC

El grupo japonés NEC anunció la pasada semana un recorte de plantilla que afectará a 10,000 trabajadores, 8,6% del total. La reestructuración se hizo pública poco después de que NEC anunciase que va a perder dinero en este ejercicio fiscal, el tercero de los últimos cuatro años.

Sony

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