¿Cómo afecta una crisis a las empresas? Por lo general pensaríamos que la mayor consecuencia que provoca este fenómeno económico es la desaparición de los negocios;sin embargo, existen otras que no desembocan en la extinción, sino todo lo contrario, pues son las que impulsan la creación de estrategias que permiten a las compañías reinventarse.

Esta nueva empresa será una muy buena o no será relevante. Esta sentencia supone una exigencia para todas las compañías, especialmente para aquellas que aspiren al liderazgo en reputación en sus respectivos sectores, ya que el nuevo liderazgo ya no se medirá por el tamaño de la compañía o por su participación relativa en el mercado, sino por el reconocimiento de sus grupos de interés (stakeholders), ya sean clientes, empleados o ciudadanos en general , revela Justo Villafañe en su libro La buena empresa. Propuesta para una teoría de la reputación corporativa.

Y son precisamente los stakeholders los que añadirán valor a la compañía, pues tras una crisis, las empresas tendrán que demostrar su compromiso hacia estos grupos de interés, logrando una fidelidad de su parte, la cual será generada a través de la confianza, es decir, cuando la empresa entrega lo que promete, es innovadora, lanza nuevos productos y/o servicios y es atractiva tanto para los clientes como para los empleados.

NUNCA ES TARDE PARA EMPEZAR

La reputación es un binomio, comentó el académico en conferencia de prensa, ya que es el conjunto de una buena realidad corporativa y el reconocimiento de los grupos de interés; lograr esta buena reputación implica satisfacer las expectativas de los stakeholders.

Para conocer el nivel de reputación que tiene la empresa, se recurre a herramientas de evaluación que miden el nivel de satisfacción de los grupos de interés. Es importante conocer esta información que, al paso del tiempo, nos hará fuertes ante la competencia , dijo.

La falta de recursos es el principal obstáculo que las pequeñas y medianas empresas (pymes) tienen que sobrellevar día a día. Esta carencia impide su acceso a herramientas que les permiten conocer su comportamiento en el mercado; por ejemplo, la contratación de instituciones especializadas en el estudio de la reputación, para así conocer qué tan satisfechos se encuentran los stakeholders.

Aunque esto no es impedimento para conseguir la información: una pyme puede autogestionar su reputación, si bien no tiene millones de clientes ni un gran número de empleados, sí puede obtener información de qué tan satisfecho está su cliente o su planilla laboral , reveló Villafañe.

La idea de la buena realidad corporativa es que hay que creer, nadie llega a la meta si no sabe a dónde se dirige. Las empresas cambian cuando se dan cuenta de dónde está su error , finalizó.

GESTIONA TU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD

El catedrático de la Universidad complutense de Madrid menciona en su libro seis variables básicas que ayudan a medir la reputación de las empresas:

  1. Calidad del producto y/o servicio. Se observa la perspectiva del consumidor, que si bien es importante para la reputación, no es suficiente. Tener una buena reputación comercial es necesaria, pero deficiente para alcanzar una buena reputación corporativa , aseguró el académico.
  2. Resultados económicos. La buena empresa es rentable o no es una buena empresa. Se entiende que los convenientes manejos financieros y contables culminan en excelentes resultados para la compañía.
  3. Dimensión internacional. El carácter cosmopolita de una empresa es otra inequívoca fuente de su reputación. La diversidad y apertura del entorno favorece culturas organizacionales más innovadoras.
  4. Reputación interna. Nace del reconocimiento que los empleados hacen de su comportamiento corporativo con los stakeholders y no sólo con los propios trabajadores.
  5. Ética y responsabilidad corporativa. Es el ámbito ético donde más tangible se hace la necesidad de dar continuidad a la nueva racionalidad empresarial, amenazada por la crisis.
  6. Innovación. Es la variable que cierra el círculo de la reputación. La buena empresa será una innovadora en todos los ámbitos de la gestión, por lo que tendrá que generar una cultura orientada hacia el cambio.