Petrobras anunció que planifica cerrar en el futuro sus oficinas en Argentina, Colombia y Uruguay, en el marco de su proceso de desinversión, reducción de su tamaño y venta de activos registrada en los últimos años en estos países.

La petrolera estatal brasileña también informó que el cierre de oficinas comprenderá a la sede que tiene en Londres.

"En estos tres últimos países (por la Argentina, Colombia y Uruguay), hay un proceso de desinversión en curso y la tendencia es que, una vez finalizado, las respectivas oficinas también serán cerradas", dijo Petrobras en un comunicado divulgado en la Bolsa de Valores de San Pablo.

Será, en el caso de Argentina, el punto final a una aventura que no habrá llegado a cumplir dos décadas. En junio de 2002, el gigante brasileño desembarcó a lo grande en el mercado local, tras adquirir nada menos que PeCom Energía. Por el buque insignia de la familia Perez Companc, un jugador integral con presencia en prácticamente todos los segmentos del negocio energético, Petrobras pagó 1,125 millones de dólares.

En ese momento, su apuesta era convertirse en un gran jugador de escala regional. Tiempos en los que Lula esbozaba el anillo energético de América del Sur, junto con Hugo Chávez y Néstor Kirchner. Y, en el plano local, ambicionó a destronar a Shell como segunda jugadora del mercado, con apuestas de marketing, tanto en el automovilismo deportivo como en el sponsoreo de clubes de fútbol: Racing y River Plate.

En Brasil, su protagonismo central en los casos de corrupción de la operación Lava Jato la arrastraron a una situación financiera delicada, que la obligó a desprenderse de activos para pagar las multas y sanciones. Pero, en rigor de verdad, su desinversión en la Argentina había comenzado poco antes.

En 2010, vendió su refinería de San Lorenzo, junto a una red de 345 estaciones de servicio. Su gran salida, sin embargo, fue años después. En mayo de 2016, le vendió a Pampa Energía la totalidad de sus operaciones en el país. Pampa pagó 892 millones de dólares por un combo que incluyó una refinería en Bahía Blanca, más de 100 estaciones de servicio, acciones en Transportadora Gas del Sur (TGS), entre otros activos.

Poco más de un año después, a fines de 2017, Pampa le vendió a la holandesa Trafigura, dueña de la marca Puma, toda la red de estaciones de servicio (más de 250), la refinería bahiense, la planta de lubricantes de Avellaneda y la terminal de Caleta Paula.

La empresa concentrará sus actividades comerciales fuera de Brasil en Roterdam (Holanda), Houston (EU) y Singapur, ya que considera a Europa, América del Norte y Asia como los tres principales mercados petroleros del mundo. Con el futuro cierre de las oficinas en América del Sur y la de Londres, el objetivo de Petrobras es ahorrar unos 13.5 millones de dólares en gastos corrientes. De las 18 oficinas en el exterior, fueron cerradas 10, incluida una en China.