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Reflexiones sobre el Buen Fin

Las personas sienten que están ahorrando al gastar su dinero.

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Las personas sienten que están ahorrando al gastar su dinero.

El pasado martes hablé sobre el hecho de que tener claros nuestros objetivos es la clave para lograr una vida plena. Cuando sabemos qué es lo más importante para nosotros, en consecuencia podemos tomar decisiones y la capacidad de hacerlo significa que nosotros tenemos el control.

Esto viene al caso porque, desafortunadamente, cuando hay promociones como las ofrecidas durante el Buen Fin, mucha gente se excede en su gasto.

Hay un falso sentimiento: las personas sienten que están ahorrando al gastar su dinero. Fíjense en la paradoja que encierra esta última frase. Ahorrar gastando, ¿no suena a contradicción?

Claro, es posible que gracias a algunas ofertas podamos gastar menos dinero para comprar algún bien; desde luego que sí. Y, en ocasiones, es muy bueno aprovecharlas; pero hay que hacerlo siempre de manera tal que nos ayude a lograr lo que verdaderamente queremos en la vida y no al revés.

Es decir, ¿qué es más importante: comprar esa pantalla nueva, a costa de posponer ese viaje a Europa para el que he estado ahorrando? No hay respuesta correcta: para algunas personas la pantalla nueva es más importante que el viaje. Para otros es completamente al revés.

¿Cómo utilizaste tu dinero durante el Buen Fin? ¿Tus compras te acercaron a tus objetivos?

Algunas otras reflexiones

Tengo que confesar que a mí no me gustó mucho la iniciativa del Buen Fin. Claro: entiendo que el consumo es lo que mueve a la economía y la hace crecer, y entiendo que se quiera incentivar. El problema es que dudo que soluciones de este tipo lo logren.

Y aunque se hable de un gran éxito, los resultados hasta ahora son bastante modestos: se habla de que las ventas se incrementaron durante estos cuatro días 30 por ciento.

No es mucho, la verdad. Habrá que ver si este efecto no se compensa con una baja en las compras navideñas; seguramente, muchas personas aprovecharon para adelantarlas.

México es un país donde la cultura financiera es escasa y me parece que este tipo de medidas pueden tener consecuencias muy peligrosas como, por ejemplo, generar que la gente se endeude aún más de lo que ya está.

Llegué a ver promociones de hasta 30 meses sin intereses, es decir, dos años y medio. Eso significa que en el próximo Buen Fin, la gente que tomó estas promociones todavía seguirá pagando lo que compró el año anterior. Peor aún: en el Buen Fin del 2013 todavía no habrán terminado de pagar sus compras hechas durante el 2011. Es ridículo pero, lamentablemente, mucha gente no analiza esto cuando adquiere compromisos así.

Además, en realidad, no hubo grandes ofertas. En su mayoría, los comercios ofrecieron lo mismo que suelen manejar en esta temporada o en sus ventas nocturnas. No hubo descuentos extraordinarios como sí los hay en Estados Unidos durante el Black Friday, que es lo que se trató de replicar.

Grandes comercios, los beneficiados

Finalmente, en un país como el nuestro, los comercios realmente beneficiados por el Buen Fin no fueron, en su mayoría, los pequeños, sino las grandes cadenas comerciales de siempre.

Es decir, de nueva cuenta tenemos una medida que beneficia a un puñado de comerciantes poderosos y no a la economía en su conjunto. Y, precisamente, por eso lamento que haya sido una iniciativa lanzada desde el gobierno federal y anunciada con bombo y platillo por el Presidente.

Entendería que la Asociación Nacional de Tiendas Departamentales tuviera una iniciativa de este tipo porque es su papel, no del gobierno.

En fin. Me parece que de nueva cuenta, mucho ruido y pocas nueces. Ojalá que ustedes, mis lectores, no hayan adquirido deudas que comprometan su flujo de efectivo futuro.

Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com

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