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Los engorrosos trámites para emprender un negocio
¿No crees que emprender un negocio es casi casi una maniobra militar o comendar una expedición? Pues precisamente esa es la traducción de la palabra emprendedor.
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Recientemente estaba leyendo el libro “Tu potencial EMPRENDEDOR” del académico Jorge Olmos, y me parecieron interesantes las descripciones que muestra para la palabra “emprendedor”, y entre una de éstas incluyó una que no dista mucho de lo que hoy sucede en México y en muchas otras partes del mundo para alguien que inicia un negocio.
El autor cuenta que el término entrepreneur es una palabra francesa que data del siglo XVII y que se traduce literalmente como “mediador”. Originalmente se refería a los hombres que organizaban y dirigían exploraciones, expediciones y maniobras militares.
¿Les suena familiar?, ¿No creen que emprender un negocio es casi casi una maniobra militar o comenzar una expedición?, la cual, como bien lo menciona Olmos, sabemos dónde inicia, pero sólo Dios sabe (esto ya es de mi cosecha), hacia dónde va a llegar.
Y es que todo comienza con los largos y engorrosos trámites que se necesitan para abrir una empresa, pese a los esfuerzos que han hecho las autoridades federales a través del SARE (Sistema de Apertura Rápida de Empresas) (www.sare.gob.mx), para disminuir en tiempo y número de pasos este proceso.
Pero el problema no sólo radica en los requerimientos federales, sino en que se estandaricen todos los trámites a nivel municipal y estatal, así como los que ya no tienen que ver con el gobierno, tal como la apertura de cuentas bancarias cuando se ha conformado una sociedad.
Veámoslo más de cerca con el caso de una microempresa muy exitosa, con alma 100% mexicana, y que en un futuro comenzará a exportar los atuendos típicos del país.
Les estoy hablando de Tlalmanana, una empresa de corte y diseño de trajes típicos mexicanos, que además ha diversificado sus actividades para atender, muy acertadamente, al mercado infantil.
La incongruencia y falta de trabajo en conjunto entre las autoridades privadas y federales, han detonado situaciones y complicaciones para los emprendedores como en el caso de Cecy y Paty, fundadoras de esta PYME, quienes me comentaban que cuando iniciaron esta aventura, no podían, por ejemplo, abrir una cuenta bancaria como sociedad hasta que el Registro Público del Comercio (por cierto ahora disponible a través del site: www.siger.gob.mx) concluyera la autorización e integración de la empresa a sus libros.
¿Sabe usted cuánto puede tardar este trámite? Entre dos y seis meses, así que una de dos: o cierras el negocio o les cobras de buena fe a tus clientes, porque de otra forma, habrá que esperar.
Sin embargo, a nivel fiscal, la empresa al primer mes de haber iniciado ya tiene que tener listo y a tiempo el pago de sus obligaciones fiscales. No es que esto no tenga que suceder, sino que siguen prevaleciendo rezagos e incongruencias en nuestros procesos para la apertura y el buen inicio de un negocio.
Habrá que conjuntar esfuerzos, generar esquemas entre todos los jugadores y hacer del emprendimiento un proceso sólido que se convierta en empresas sanas y con una perspectiva de vida larga, llena de nuevos empleos y un avance económico sustentable para el país.
Si este es su caso, le sugiero acudir a un experto, ya sea dentro de una incubadora (puedes visitar el Sistema Nacional de Incubadoras: www.contactopyme.gob.mx/snie/principalsnie.asp), o acudir bien acercarte a Fundes (www.fundes.org.mx) y ProEmpleo (www.proempleo.org.mx) o bien a las delegaciones de la Secretaría de Economía (www.economia.gob.mx/?P=279) , quienes te podrán orientar sobre los pasos a seguir para hacer del emprendimiento un proceso mucho más fácil.
Ante todo, se necesita perseverar!
¡Hasta la próxima!