Lectura 3:00 min
Las razones de ser de la empresa
Se debería reconocer una nueva forma del cómo ver a la empresa y, al mismo tiempo, se debería “despertar” la conciencia en ellas de su misión.

Se debería reconocer una nueva forma del cómo ver a la empresa y, al mismo tiempo, se debería “despertar” la conciencia en ellas de su misión.
Para José Luis Pérez Gallego, la empresa debería abarcar tres grandes principios: integridad, productividad y trascendencia.
Si fuera cierto esto, entonces el mundo debería reconocer una nueva forma del cómo ver a la empresa y, al mismo tiempo, se debería “despertar” la conciencia en las empresas de su misión de ser, resaltando que la finalidad de estas últimas se centraría más bien en llevar el bien común a través de ellas.
Para el efecto, la forma de ver el actuar de las empresas podría proponerse en diferente sentido y en vez de centrarse en una filosofía “del tener”, tal vez la propuesta debería estar orientada hacia una filosofía “del dar”. Con ello, el empresario encontraría que es preciso producir bienes útiles a la sociedad, entendiéndose al bien útil como aquel que da verdadero valor a las cosas.
Ese mover del eje conceptual, en donde se cambia el lucro para perseguir el bien de las personas, no implica que se neutralice el espíritu propio de la empresa que consiste en generar riquezas. Todo lo contrario. Sin embargo, se le está dando una orientación diferente en cuanto al cómo aplicar o el por qué generar dichas riquezas, procurando un sentido diferente que vele por la solución de los problemas macros que nos aquejan a todos, encontrando con ello en la empresa una esperanza que promueva el cabal cambio.
Es así como la empresa puede ser vista como un motor de generación de cambio bueno, en problemas tan enraizados que solicitan a gritos solución inmediata.
Faltaría responder el cómo lograr esto. Tal vez la solución se centre en el capital humano y en un modelo válido que guarde la orientación correcta para tal fin.
En efecto, en el reconocer el talento que se haya en los Recursos Humanos, impulsándolo con el desarrollo de las fortalezas individuales de cada persona integrante de la empresa para contribuir en el crecimiento individual y de la propia empresa, que como bien indica Gutiérrez Vargas, forme conciencia en el conocimiento y comprensión profunda de lo que es la trascendencia y la forma como las acciones personales contribuyen a ello, ayudaría al respecto. Pero más allá de esto, será necesario reconocer un referente o modelo que guíe las acciones y motive el proceder ético de las empresas y de los recursos humanos que en ellas participan.