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Institucionalice su negocio

Para lograr una transición generacional que garantice la continuidad de la empresa en la generación de los primos el mejor trabajo que se puede realizar es el de profesionalizar la empresa

En México, sólo 30% de las empresas familiares pasan de la primera a la segunda generación y de éstas, apenas 10% alcanza la tercera generación de empresarios.

La razón por la que un número tan bajo de este tipo de empresas sobrevivan de generación en generación, se debe a la carencia de reglas para la sucesión familiar, aceptar a otros familiares, así como la falta de control durante conflictos.

De acuerdo con Daniel Smeke, investigador de la división de Empresas Familiares de la Universidad Iberoamericana (UIA), lo ideal es que los empresarios “trabajen anticipadamente en la profesionalización de sus empresas”.

Entre las acciones que se deben realizar para tener una transición exitosa en es la elaboración de la Carta Magna en la cual queden perfectamente estipuladas las reglas de sucesión, explica.

Además de incluir la visión, misión y valores empresariales, “en el documento deben quedar claras cuál es son las características con las que debe cumplir el próximo director, nivel educativo y experiencia como elementos esenciales”, recomendó.

En pro de la continuidad

El investigador insistió en la importancia de preparar la generación de primos, pues dijo que a esta le corresponde dar continuidad a los planes de crecimiento. L o importante es dejar claras las expectativas de niveles de estudio y formación empresarial, para garantizar que quien esté en un puesto determinado pueda desarrollar mejor su trabajo.

De esta forma resolverá un problema común en la empresa familiar: confundir la propiedad con la capacidad para dirigir.

Conforme la empresa evoluciona y necesita crecer, diversificarse o enfrentarse a nuevos retos también se exige capacidad de respuesta de los ejecutivos, que no siempre tienen los inciadores de la empresa.

Al llegar a la tercera generación es común que los conflictos entre los primos se agudicen y ponga en peligro la estabilidad de la empresa, lo anterior se debe a que no tienen la fraternidad que hay entre los hermanos.

La influencia de la familia es inevitable en las empresas mexicanas, por ello se hace necesario que se promueva en las nuevas generaciones el respeto por la empresa y la importancia de participar en ella.

“¿Cómo lo puede lograr? Haga interactuar entre si a las nuevas generaciones, motívelos y promueva la colaboración entre ellos, así cuando se integren a la empresa podrán trabajar con menos problemas”, concluyó Daniel Smeke.

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