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Conviértete en un inversionista ausente

¿Es posible invertir en una franquicia y no operarla directamente?

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¿Es posible invertir en una franquicia y no operarla directamente?

Existe la idea de que para tener un negocio exitoso, el inversionista o empresario debe estar siempre al frente, la sabiduría popular nos regala algunos dichos como “el que quiera tienda que la atienda” o “al ojo del amo engorda el caballo”, el modelo de franquicias parte de esta premisa pero ofrece una solución para el crecimiento y multiplicación de las empresas.

Es así como el franquiciatario opera como dueño-empresario de su propio negocio, pero siguiendo la políticas y lineamientos del franquiciante, con lo que se minimizan los riesgos comerciales y financieros para ambos, frente a la opción de crecer con recursos propios, contratando encargados o gerentes para cada unidad. De esta forma al ser el franquiciatario dueño, se espera que la atención y servicio de cada unidad sea superior lo cual se debe ver reflejado en ventas y utilidades.

Sin embargo, existen muchas personas interesadas en invertir, en tener su propio negocio o en diversificar, pero que no desean dedicarse al 100% a ese negocio; ya sea porque cuentan con algún empleo que en principio les ofrece la seguridad de un ingreso fijo, en tanto este nuevo negocio no se consolida; porque su actividad principal –ya sea profesional o laboral- es otra y no pretenden descuidarla; o simplemente porque su ritmo de vida y actividades cotidianas no son adecuadas para operar directamente.

Surge entonces la pregunta ¿puedo adquirir una franquicia y no operarla? La respuesta básica es “SI”; si bien por un lado hay franquicias cuyo perfil de franquiciatarios y estrategia van a requerir la presencia física y atención directa del nuevo inversionista, existe también la figura del “Inversionista Ausente”.

Uno de los criterios de las franquicias para seleccionar a sus franquiciatarios, que acaban siendo sus principales aliados comerciales, es, además de la capacidad económica, la capacidad de gestión, considerando su experiencia, sus competencias, su arraigo y relaciones en la comunidad; sin embargo frente a ciertos negocios que van más allá del autoempleo o del inversionista operador, las franquicias han empezado a desarrollar modelos que les permiten seguir creciendo, sin descuidar la calidad y servicio del modelo de negocio, pero sin obligar al franquiciatario a operar de forma personal y directa.

La figura del Inversionista Ausente puede tener distintas formas de realización, pero siempre tiene que ser acorde a la estrategia diseñada por la propia empresa franquiciante y toda vez que las franquicias se otorgan en virtud de las características personales, profesionales o individuales del franquiciatario, siempre deben ser aprobados y aceptados por el propio franquiciante.

Puede ser que el inversionista por contrato pueda tener un operador, ya sea socio minoritario o industrial –que su aportación es en trabajo- o como subordinado, en cuyo caso el franquiciante, además de aprobar al franquciatario/capitalista, deberá aprobar al operador quien será la persona que reciba la capacitación y que se encontrará al frente del negocio. Este operador suele ser una persona de toda la confianza del propio franquiciatario.

Por otro lado existen ciertas franquicias que tienen la capacidad de operar directamente los puntos de venta, esto es el inversionista aporta el capital y la franquicia opera el negocio.

Otra fórmula que se vuelve cada día más común es que varios inversionistas juntan su capital o recursos y ya sea que uno de ellos o un tercero contratado para ese objeto se hace cargo de la operación del negocio.

Existen también grupos que a nivel nacional o regional han desarrollado una estructura operativa lo suficientemente robusta para operar directamente varios negocios y que por conveniencia financiera y comercial optan por adquirir franquicias y desarrollarlas directamente en su región.

Finalmente una nueva tendencia es el surgimiento de empresas operadoras, que ofrecen a inversionistas o incluso a fondos de inversión la posibilidad de supervisar, administrar o inclusive operar sus negocios a cambio de una contraprestación.

Vemos entonces que “no tienes que estar detrás del mostrador” si quieres una franquicia, tienes todo un abanico de posibilidades para operarla correctamente y no dejar pasar la oportunidad de invertir, diversificar o alcanzar tu sueño.

*Director General y presidente de Alcázar & Companía.

Consultor certificado por la Asociación Mexicana de Franquicias y la Secretaría de Economía en el Programa Nacional de Franquicias.

Presidente del Comité de Asuntos Interdiscplinarios (AMPPI)

Arbitro del Instituto Nacional del Derecho de Autor

Asesor de franquicias sociales SEDESOL

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