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Economía

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Se vislumbra un ciclo global de aumentos de tasas de interés

El repunte de la inflación ocasionado por la guerra en Medio Oriente ha provocado que bancos centrales endurezcan su política monetaria.

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El Banco de Japón se convirtió el viernes en el último gran banco central en endurecer su política monetaria, tras los aumentos de tasas de la Fed y del BCE. foto: reuters

Reuters

Se vislumbra la posibilidad de un nuevo ciclo de aumento de tasas de interés a nivel mundial, a medida que algunos de los principales bancos centrales del mundo suben los réditos y dan a entender que podrían ser necesarios más incrementos para frenar la inflación impulsada por la guerra de Irán.

Las tasas de referencia ya se sitúan muy por encima de los mínimos históricos registrados durante el último ciclo de aumentos, que comenzó en el 2022. Sin embargo, los responsables de los bancos centrales se ven sometidos a la presión de los mercados para demostrar que están dispuestos a subirlas aún más, con el fin de moderar las expectativas de inflación y frenar los rendimientos de los bonos a largo plazo, que se encuentran en máximos de varias décadas.

El Banco de Japón (BOJ, por su sigla en inglés) se convirtió el viernes en el último gran banco central en endurecer su política monetaria, tras los incrementos de tasas de la Reserva Federal (Fed) dos días antes y del Banco Central Europeo (BCE) este mes.

En la reunión de dos días que concluyó el viernes, el BOJ elevó su tasa de interés oficial de 1.0 a 1.25% por siete votos a favor y dos en contra.

“Nuestra fase de política monetaria ha cambiado”, dijo Kazuo Ueda, gobernador del BOJ, al tiempo que el banco dio a entender que está dispuesto a seguir elevando los costos de financiamiento.

Por su parte, el Banco de Inglaterra (BoE, por su sigla en inglés), mantuvo los réditos sin cambios la semana pasada, pero advirtió que las presiones inflacionistas podrían requerir nuevas medidas.

Estas medidas, aunque formalmente independientes entre sí, reflejan una preocupación compartida entre los responsables políticos de que el aumento de los precios del petróleo y el gas, derivado de la guerra con Irán, plantee el espectro de una nueva presión sobre el costo de la vida apenas unos años después del repunte de la inflación que siguió a la pandemia de Covid-19.

Este cambio contrasta radicalmente con el estado de ánimo que reinaba hace apenas un mes, sobre todo tras un pacto efímero entre Estados Unidos e Irán que animó a inversionistas y responsables políticos a apostar por una distensión de las hostilidades y un retroceso de los precios de la energía.

El fracaso de ese acuerdo, y el reciente avance de los hutíes a lo largo de la costa del mar Rojo que supone una nueva amenaza para el suministro mundial de petróleo, han cambiado significativamente las perspectivas.

“Ahora se espera que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo”, declaró a Reuters Boris Vujčić, vicepresidente del BCE, en una entrevista publicada el viernes.

“Si la inflación se mantiene alta durante el otoño y afecta a los ingresos de los hogares y al comportamiento de los consumidores, eso también tendrá un impacto negativo en el Producto Interno Bruto (PIB)”, añadió, señalando que las futuras decisiones se tomarán “reunión a reunión”.

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