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Regresan señales de estancamiento en la economía mexicana: Indicadores IMEF
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) concluyó que regresaron señales de estancamiento en la economía mexicana, al interpretar sus indicadores adelantados.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) concluyó que regresaron señales de estancamiento en la economía mexicana, al interpretar sus indicadores adelantados.
Con base en los datos del Indicador IMEF Manufacturero correspondientes a agosto de 2026, el índice general se mantuvo sin cambios en 49.7 puntos respecto a julio, permaneciendo muy cercano al umbral de neutralidad, aunque todavía en zona de contracción por vigésimo noveno mes consecutivo.
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El Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica.
A su vez, el Indicador IMEF No Manufacturero correspondiente a agosto de 2026 registró un retroceso, al pasar de 49.6 a 48.7 puntos, una disminución de 0.9 unidades respecto a julio, alejándose nuevamente del nivel de neutralidad y profundizando su permanencia en zona de contracción.
“En agosto de 2026, los indicadores IMEF sugieren que la mejoría observada en meses anteriores perdió fuerza y que han reaparecido señales de estancamiento, aunque sin evidenciar un deterioro profundo de la actividad económica”, dijo el IMEF.
De acuerdo con el Instituto, el Indicador Manufacturero muestra una mayor estabilidad y conserva algunos avances en componentes relevantes, pero todavía sin una recuperación suficientemente generalizada para consolidar un cambio de ciclo.
Por su parte, el Indicador No manufacturero presentó una pérdida de dinamismo más evidente, con retrocesos más extendidos en sus componentes, interrumpiendo parcialmente el proceso de recuperación reciente.
“En conjunto, los resultados apuntan a una economía que permanece cercana a una situación de bajo crecimiento, donde la fase de mayor debilidad parece haberse moderado, pero el avance reciente ha perdido tracción y aún no existen señales firmes de una expansión sostenida”, agregó.
Después de que la inflación general registró 3.10% en la primera quincena de julio, su nivel más bajo desde fines de diciembre de 2020 aumentó marginalmente en las siguientes dos quincenas para ubicarse en 3.26% a mediados de agosto.
Aunque la cercanía a la meta permanente del Banco de México de 3.0% es “buena noticia”, el IMEF indicó que se está lejos de “cantar victoria”. La razón principal es que su cercanía a la meta se debe fundamentalmente al comportamiento benévolo del no subyacente, componente muy errático y que eventualmente volverá a subir.
En cambio, el subyacente, que marca la pauta de corto plazo, sigue mostrando una persistencia cercana al 4.0 por ciento. Dado que los determinantes tradicionales de la inflación están alineados para conseguir la convergencia hacia la meta, existen dudas acerca de qué explica esta persistencia.
Para el IMEF, también permanece el cuestionamiento sobre la viabilidad misma del objetivo de inflación, expresada en las expectativas de inflación que no se acercan al 3.0% en un horizonte de 10 años.
Otro determinante clave de la inflación, en especial para los precios de las mercancías, es el tipo de cambio. Se ha observado un comportamiento muy favorable en la inflación de los bienes, particularmente visible en las mercancías no alimenticias.
La apreciación continua del peso desde principios de año ha jugado un papel clave, por lo que hubo mucha discusión al interior del IMEF sobre si el peso continuará mostrando fortaleza, o bien, empezará a mostrar cierto debilitamiento, como sugiere la Encuesta Mensual de Expectativas IMEF, para fin de año.
Uno de los puntos en la discusión que resaltó fue que los determinantes del tipo de cambio han cambiado significativamente en la última década. Si bien antes jugaban un papel crucial el precio de exportación del petróleo y los flujos de inversión extranjera de portafolio, su importancia ha disminuido significativamente.
Hoy en día el factor principal detrás del fortalecimiento del peso es la debilidad del dólar, mientras que el resto de la explicación se ubica fuera de la balanza de pagos del país, ya que más del 80% de las transacciones del peso ocurren fuera de México.


