Argentina acumuló una fuga de 7,133 millones de dólares de los bancos privados desde que el gobierno comenzó a aplicar un control en el mercado de divisas a fines de 2011, reportó el Banco Central.

De acuerdo con datos de la entidad, esta cifra es el acumulado desde octubre de 2011 hasta enero de 2013, periodo en el cual la presidenta Cristina Fernández puso en marcha políticas para limitar la compra de dólares.

Tan sólo durante enero pasado, los retiros de depósitos en dólares existentes en bancos privados sumaron 252 millones de dólares, con una tendencia que se mantiene ya que los ahorristas prefieren mantener sus dólares fuera del circuito financiero.

Ello se debe a que, en el mercado ilegal, la divisa se vende a un precio en promedio 50% más alto que el valor oficial que pagan los bancos.

Mientras el dólar legal se vende a 4.98 pesos argentinos para la venta, la cotización en el mercado paralelo alcanzó este martes un precio de 7.78 pesos.

La diferencia entre ambas cotizaciones registró un aumento de 97 centavos tan sólo durante el mes de enero, aunque diversas consultoras privadas prevén que el precio paralelo a final del año podría llegar hasta los nueve pesos.

El auge de un mercado paralelo del dólar en Argentina se debe a que hay una cultura del ahorro en la divisa estadunidense en un país que sufrió intermitentes crisis económicas.

La dolarización se asentó durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), quien decretó que un peso argentino valía un dólar, lo que permitió que la mayoritaria clase media viajara y comprara productos importados.

La llamada "convertibilidad" terminó en 2002, en medio de la última y profunda crisis económica que padecieron los argentinos, aunque lo que nunca se eliminó, por ejemplo, fue la tasación de la venta de propiedades en dólares y la compra de la divisa para ahorro.

A fines de 2011, la presidenta Cristina Fernández comenzó a tratar de desdolarizar la economía de este país a partir de fuertes restricciones a la compra y venta de esa moneda, como la cancelación de la compra y venta de la divisa mediante Internet.

En febrero del año pasado, el gobierno estableció que todo aquel que quisiera comprar dólares debería presentar una declaración jurada y solicitar una autorización especial por parte de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Dos meses después, la desdolarización llegó al mercado inmobiliario, el cual desde hacía dos décadas se tasaba únicamente en la divisa verde, por lo que las ventas comenzaron a pesificarse, y para junio se eliminó la posibilidad de comprar dólares para ahorro.

También se canceló la opción de poder extraer dólares en el extranjero provenientes de cuentas argentinas, y estableció un tope de adquisición de la moneda estadunidense para viajar.

A fines de agosto, la AFIP informó que las compras con tarjetas de crédito en el exterior y las compras por internet tendrían un recargo del 15% que sería deducible de la declaración anual de impuestos.

RDS