Yolanda Morales / el economista

La calificación de México se encuentra presionada por su bajo desempeño económico y por la contracción que experimentó en el primer trimestre del año, advirtió desde Nueva York Joydeep Mukherji, analista soberano de Standard and Poor’s (S&P).

Dijo que en la agencia están particularmente preocupados por las fuentes de crecimiento de la economía, pues son eventos domésticos los que parecen estar frenando el desempeño. Se refirió al impacto negativo que están reflejando las inversiones de largo plazo, tanto de origen mexicano como extranjero, afectadas sin duda, aseveró, desde la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

En conferencia vía remota, de la presentación de un diagnóstico sobre América Latina junto con otros analistas de la agencia, destacó que la dinámica positiva que mantiene la economía de Estados Unidos, principal socio comercial de México, evidencia que no hay choques externos a la vista que estén presionando el desempeño mexicano.

Comentó que por tratarse de un gobierno que recién tomó el poder, esperarán entre 18 y 20 meses para identificar el rumbo que mantendrán en la economía, antes de pronunciar algún cambio en la calificación soberana.

Apenas en marzo, S&P cambió a Negativa la perspectiva de calificación de México, que se encuentra en “BBB+”, lo que deja la nota en una de tres probabilidades de sufrir una degradación.

El analista soberano explicó que la decisión de cambiar la perspectiva de la nota tuvo que ver con el radical cambio de las políticas públicas que desalentaron la participación de la Iniciativa Privada, desde la cancelación de la construcción del aeropuerto y tras las claras señales para dejar atrás los avances de la reforma energética que se aprobó en la administración anterior como parte de una estrategia para promover la inversión privada en la producción del petróleo ante el escaso margen de maniobra del gobierno para apoyar una mejor posición de la compañía.

El escalón donde se encuentra la calificación soberana de México está tres niveles arriba del grado de inversión. Mientras la calificación de Pemex en la agencia es “BBB-” con  perspectiva Negativa, esto es en la frontera entre los emisores grado de inversión y los especulativos.

Espacio fiscal limitado.

El analista soberano destacó que la contracción de la economía en el primer trimestre debilita las finanzas públicas y es mucho más preocupante cuando la ingeniería económica se fundamenta en el impulso del propio gobierno, quien claramente, tiene un espacio fiscal limitado.

Expuso que el cambio radical en la política no permite anticipar reformas estructurales que puedan otorgar un estímulo importante en la economía de México, situación que tendrá un impacto negativo en una economía que de por sí ha mantenido un bajo crecimiento.

Desde su óptica, el gobierno tiene el reto de impulsar el crecimiento del PIB y generar condiciones que ayuden a incentivar la inversión. Por ello, el rango de 20 meses que están otorgándose para dar seguimiento a la política económica que seguirá articulando el gobierno de López Obrador, para ver hacia dónde va la economía en el largo plazo.

Pemex presiona al soberano.

Desde su panorama, el respaldo consistente que otorga el gobierno de Andrés Manuel López Obrador a Pemex es una buena noticia para la calificación de la petrolera. Pero del otro lado, mantiene bajo fuerte presión la estabilidad de las finanzas públicas y presiona la nota del soberano.

Mukherji expresó que Pemex, como otras petroleras propiedad del gobierno, como Petrobras de Brasil y Ecopetrol, tiene un estrecho vínculo con las finanzas públicas por el respaldo del soberano.

En esta administración es mucho más claro que Pemex se ha convertido en una prioridad para el gobierno. El track récord que ha mantenido por muchos años, muestra que hay un apoyo consistente a Pemex. En la administración de Peña Nieto, destacó, aprobaron la reforma para apuntalar al sector energético y darle un plan de viabilidad de largo plazo con apoyo de la Iniciativa Privada.

Pero la nueva administración es mucho más cercana a Pemex y tiene una estrategia de darle mas dinero del presupuesto y cambiarle el régimen fiscal, reconoció. Es claro que el gobierno hace lo que puede para ayudarle, pero está imponiendo fuerte presión al soberano. Y la decisión de cambiar a Negativo la perspectiva incluye esta percepción de mayor apoyo a Pemex, finalizó.

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