La decisión de orquestar el rescate del español Banco Popular esta semana se desencadenó por una fuga de depósitos en el banco, declaró Vítor Constancio, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE).

Las razones que desencadenaron esta decisión estuvieron relacionadas con problemas de liquidez. Hubo una fuga de depósitos. No era cuestión de evaluar la evolución de la solvencia, sino el problema de la liquidez , precisó Constancio en rueda de prensa tras la reunión ordinaria de política monetaria del BCE.

Nuestro papel como BCE era simplemente la declaración de que el banco, por razones de liquidez, estaba cayendo o probablemente iba a caer , dijo.

El BCE, máximo supervisor bancario de la zona euro, intervino para evitar el colapso de Banco Popular, liderando un rescate urgente el miércoles que consistió en la resolución y posterior adjudicación al también español Santander.

En los últimos meses, el Banco Popular tuvo el peso de los activos inmobiliarios tóxicos acumulados desde el estallido de la burbuja en el 2008.

Dichos activos le obligaron a provisionar 5,700 millones de euros en el 2016, que explican la abultada pérdida de ese año (3,485 millones de euros).

Su presidente, Emilio Saracho, mencionó en abril la opción de una nueva ampliación de capital, aunque en los últimos días fue cobrando fuerza la posibilidad de una absorción por parte de una entidad más grande.

El miércoles se concretó la compra por 1 euro del Banco Popular por parte de Santander, lo que convirtió a este último en la entidad financiera líder en España.

Esta compra implicará para Santander un aumento de capital por 7,000 millones de euros para cubrir el capital y las provisiones requeridas para reforzar el balance de Banco Popular.

Ana Botín, presidenta del grupo Santander, comentó que la entidad tiene gran experiencia en consolidar e integrar bancos y que la prioridad del equipo, ahora, es atender igual o mejor a los 4.5 millones de clientes que tenía el Banco Popular, a quienes dio la bienvenida.

El proceso de integración llevará un tiempo, mientras tanto nada cambia para los clientes del Popular , dijo.

Temores

Ante la compra, el panorama para muchos empleados del Banco Popular alrededor de 12,000 trabajadores no es alentador, debido al inminente cierre de oficinas y la eliminación, consecuente, de puestos de trabajo.

Además, 75% de los trabajadores del Banco Popular son accionistas, lo que significa que a finales del año pasado más de 11,000 trabajadores acumulaban 4.3% del capital de la entidad, el cual al día de hoy no vale nada ya que, en virtud de la operación de compra, los accionistas pierden toda su inversión, según un documento emitido por el Fondo público español de Reestructuración Ordenada Bancaria. No obstante, los depósitos de los ahorradores están a salvo. (Con información de Agencias)