Washington, DC.- Durante 2017, de los 32 países que conforman Latinoamérica y el Caribe, 31 registraron severos déficits en sus balances generales, lo que puede representar una presión para que la inflación no baje, expuso Carlos Végh, economista en jefe de la región en el Banco Mundial (BM).

“Si la región continúa con déficits persistentes y con un alto nivel de deuda, esto podría poner en peligro las conquistas que ha hecho la región en los últimos 15 años en términos de baja inflación, reducción de la pobreza y la expansión de la clase media”, dijo Végh al presentar el reporte Ajuste fiscal en América Latina y el Caribe: ¿Costos en el corto plazo, beneficios en el largo?

Al participar en las Reuniones de Primavera que organiza junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), refirió que los déficits fiscales siguen aumentando la deuda de la región, la cual está cercana al 60% del Producto Interno Bruto (PIB). Destaca que cinco países registran una deuda por encima del 80% de su PIB.

“Esto tiene un costo importante, ya que se limitan las posibilidades para tener acceso a los mercados de crédito internacional, es decir, se les complica obtener financiamiento para cubrir sus gastos”.

Pese a lo anterior, el representante del organismo internacional prevé que la región tenga un avance económico de 1.8%, respecto a 2017 cuando registró un incruento de 1.7%. Para 2019 proyecta que el PIB de Latinoamérica se ubique en 2.3 por ciento.

Explica que esta recuperación se debe principalmente a la mejora de los precios de los commodities y un mejor avance de la economía estadounidense y de la china.

“El crecimiento de Estados Unidos beneficia particularmente a México y América Central, mientras que la situación de China benéfica más al sudamérica”.

Remarcó que si no se considerara a la economía venezolana que actualmente vive un complicado sistema político y económico, la región de Latinoamérica presentaría un crecimiento de 2.6% y 2.8% para el 2018 y 2019, respectivamente.

Ajustes fiscales, necesarios

Con la situación deficitaria que presentan la mayoría de las economías en Latinoamérica, Végh comentó que es necesario rehacer su estructura fiscal, ya sea a través de reducciones de gasto o bien incrementando los impuestos.

“Una reducción en los déficits fiscales en el largo plazo lleva a una menor inflación y a un mayor crecimiento (…) el impuesto más regresivo es la inflación porque es el que más golpea a la gente pobre”.

Subrayó que el cambio de estructuras fiscales debe basarse principalmente en que los recortes de gastos sean menos costosos que un aumento en los impuestos.

“En los países que tienen una presión tributaria alta como Argentina, lo peor es que realicen recortes a sus gastos. Los que no tienen presión tributaria, deben aspirar a no generar un fuerte impacto en las inversiones con los impuestos que busquen imponer”.

Aclaró que ello no debe significar tener que reducir la inversión que hacen los países, pues ello impactará en el crecimiento del futuro. “Deben hacer un paquete mixto que incluya alza en impuestos, junto con recortes de gastos, pero sin afectar la inversión”.

Concluyó que los desafíos para la región es preservar las mejoras sociales y fortalecer la inversión pública, buscando nuevas fuentes de ingresos.