La inflación en la primera quincena (1Q) de marzo registró una variación de 5.17% respecto del año pasado, con lo que completa un tercer registro consecutivo en desaceleración, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Se trata del menor nivel observado desde febrero del año pasado y alimenta la expectativa de que ya hay una tendencia a la baja, según analistas de JP Morgan y Pantheon Macroeconomics.

“La trayectoria de la inflación mexicana está cayendo rápidamente y esperamos que así se mantenga en lo que resta del año. Los riesgos se  encuentran en la depreciación cambiaria que podría mantener presionado al peso en el segundo trimestre, asociada con la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las elecciones presidenciales y legislativas de julio”, acotó Andrés Abadía, economista de la consultoría inglesa Pantheon Macroeconomics.

Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, matiza estas percepciones optimistas al explicar que la inflación ha bajado en lo que va del 2018 “a pesar de los precios administrados”, es decir, gasolina, luz y electricidad.

En efecto, la información divulgada por el instituto muestra que, en las primeras dos semanas de marzo, los precios de la gasolina de bajo octanaje, la llamada Magna, y la electricidad y los servicios turisticos en paquete resultaron los líderes en la escalada de los que registraron las mayores alzas, lo que favoreció una variación mensual de la inflación de  0.29 por ciento.

El estratega de Goldman explica desde Nueva York que los precios de alimentos han moderado sus fluctuaciones desde las variaciones de doble dígito que alcanzaron el año pasado y que todavía se observaron en febrero del 2018.

Según la información del Inegi, los alimentos incluidos en agropecuarios completaron al 15 de marzo un alza anual de 8.03%, que es más del doble de la meta puntual de inflación general del Banco de México, que es 3 por ciento.

En tanto, los precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno alcanzaron un aumento de 8.32% anual, que, al desagregar, muestran cómo son los energéticos los que pisan con más fuerza el acelerador al generar una variación anual de 9.03 por ciento.

GASOLINAS Y GAS LP, el COMBUSTIBLE DE la INFLACIÓN

Al poner la lupa sobre los energéticos, se observa que en la quincena referida fue el gas LP el que alcanzó la mayor alza en su medición  anual, y es el que generó mayor presión en el conglomerado, con una variación de 15.91% en su precio.

Le sigue el alza de la gasolina Magna, que en el registro anual muestra una variación de 11.20%, y la de alto octanaje o Premium, que tuvo una fluctuación de 8.30%, desde la primera quincena de marzo del 2017 al mismo periodo de este año.

Quedan como los elementos de menor presión al componente de energéticos, la electricidad, que tuvo una variación anual de 0.34%, y el gas natural, cuyo precio observó un registro negativo en 0.12 por ciento.

CONTRAPESOS

En la medición quincenal y de acuerdo con el Inegi, a pesar de la presión al alza en la inflación que generaron los precios de gasolinas, pollo, huevo, restaurantes y similares, entre otros, estos aumentos fueron compensados a la baja con la caída de los precios de: papa y otros tubérculos (-4.13%), chayote (-17.99%), nopales (-15.13%), cebolla (-4.89%), plátanos (-2.83%) y manzana (-1.84 por ciento).

El economista de Goldman recuerda que los precios de frutas y verduras suelen ser volátiles y no favorecen un análisis de tendencias de la inflación.

Nuevamente, entre los precios con variación más alta, aparecen los de restaurantes y similares. Una constante que se ha mantenido desde el año pasado.

Analistas de Citibanamex han explicado que el comportamiento de los precios de los alimentos preparados funciona como un termómetro del traspaso que están haciendo prestadores de servicios, de los precios de productos agrícolas, ganaderos y de los combustibles que utilizan.

Esta presión se sigue trasladando al precio final que llega al consumidor, como lo muestra el hecho de que el precio del ticket de restaurantes y similares completó una variación de 0.25% en la primera mitad de marzo.

SUBYACENTE TAMBIÉN DESACELERA

De acuerdo con la información del Inegi, la inflación subyacente en su registro anual llegó a 4.15%, con lo que completó un cuarto registro anualizado consecutivo desacelerando.

Pero se mantiene por arriba del techo de la meta permisible del Banco de México, que es 4 por ciento. Esta tendencia es leída por Andrés Abadía, analista de Pantheon Macroeconomics, como una importante señal de que los precios subyacentes, de bienes y servicios continuarán desacelerando.