La gran diferencia de México con el resto de las economías que se verán impactadas por los choques simultáneos del coronavirus y la caída del precio del petróleo es que aquí hay un tercer impacto, que es doméstico, y se va a extender incluso hacia el año entrante: la incertidumbre por el manejo de políticas, que seguirá afectando a la inversión privada, advirtió el economista para México en BNP Paribas, Joel Virgen.

México tendrá una de las contracciones económicas más profundas este año, de 7%, según sus métricas, y también una de las recuperaciones más modestas en el 2021, de 1.8 por ciento. Aun estimando el efecto de carry por la baja base de comparación y el impacto positivo que podría tener la demanda externa en el 2021, el manejo de políticas para la inversión seguirá mermando el atractivo del país, observó.

Entrevistado por El Economista, explicó que su nuevo pronóstico para el PIB mexicano en el 2020, de una contracción de 7%, supone que se extenderá hasta mayo el paro de actividades económicas, y que el retorno a la normalidad será muy gradual.

De hecho, sitúa hasta el primer trimestre del 2021 el momento en que la economía registrará datos positivos de crecimiento. Esta expectativa de un PIB en recesión de 7% incorpora la segunda corrección a la baja en su pronóstico desde 0.6 donde inició el año, pasando por la previsión que tenía en marzo en -2 por ciento.

A diferencia de la recesión del 2009, donde el PIB rebotó al siguiente año a 5%, o de la observada en 1995, cuando al siguiente año se fue la recuperación hasta 5.1%, ahora la expectativa es más baja, al incorporar la incertidumbre de la inversión.

El estratega explicó que para aplicar un estímulo en la economía, una política contracíclica desde el lado monetario y fiscal, las autoridades enfrentan una serie de dilemas que deben resolver a la brevedad.

Banxico, entre el mercado y el PIB

Dijo que el Banco de México y la Secretaría de Hacienda enfrentan varios dilemas para impulsar políticas contracíclicas que pudieran atemperar el efecto recesivo de los choques.

Para el caso del banco central, tiene que ver con la obligación de atender las fuerzas recesivas en juego, sin descuidar su objetivo de inflación y la necesidad de seguir apoyando la operación de los mercados.

Ante el limitado espacio que tiene la política fiscal para dar un estímulo, considera que el Banxico resolverá este  dilema, aplicando recortes graduales en la tasa, para minimizar eventos de liquidez del mercado.

Dijo que ante un escenario de contracción, los ingresos, que de por sí estaban sobreestimados, deben volver a ajustarse. Ahí está el menor espacio del gobierno para dar una respuesta contracíclica.

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