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El Banco de México ve complejo panorama para la inflación
Choques de oferta, presiones cambiarias, reforma fiscal de Estados Unidos y normalización de la política monetaria de la Reserva Federal deterioran el balance de riesgos.

El panorama para la inflación en México se ha tornado más complejo, alcanzando niveles mayores a los anticipados y con un balance de riesgos al alza, de acuerdo con la minuta de la última reunión de política monetaria del Banco de México.
Lo anterior debido a la reaparición inesperada de choques de oferta, así como nuevas presiones cambiarias, asociadas con las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio, la reforma fiscal de Estados Unidos y la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal.
En este contexto, todos los miembros de la junta observan un deterioro considerable del escenario inflacionario y advirtieron que cerrará el año por arriba del nivel alcanzado en noviembre de 6.63% por ciento. Otro riesgo es, según el banco central, que se presenten presiones en los precios de algunos bienes agropecuarios y de los energéticos, particularmente del gas L.P.
En la relatoría que documenta la reunión de la junta, donde determinaron la sexta alza de tasas de interés del año, evidencian que “un solo integrante” dijo que “el riesgo de una posible reversión de los flujos de capital podría tener consecuencias considerables sobre la inflación”. Señaló que otro riesgo importante para la inflación es la debilidad estructural que muestran las finanzas públicas.
La posición monetaria relativa con la Reserva Federal volvió a cobrar importancia. Según algunos miembros, el actual diferencial entre las tasas podría no ser suficiente para contrarrestar nuevos episodios de volatilidad financiera internacional. De esta manera, a decir de los expertos, existe la posibilidad de que una postura monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal interfiera con las decisiones de la junta de gobierno del Banco de México hacia finales del próximo año.
En la decisión de llevar la tasa a 7.25%, asumida en la reunión del 14 de diciembre, refieren que “en semanas recientes el peso revirtió prácticamente en su totalidad la apreciación alcanzada en la primera parte del periodo (entre las decisiones de política monetaria correspondientes a noviembre y diciembre)”.
Una depreciación que se dio “en un contexto en que se observó una reducción en las posiciones de los inversionistas extranjeros en instrumentos de corto plazo y una mayor demanda por productos derivados que ofrecen cobertura cambiaria”.
Así, destacan que “en el actual entorno de gran incertidumbre una baja de calificación de riesgo soberano podría tener consecuencias muy desfavorables”.
Discreparon
En la minuta evidenciaron que un miembro solicitó considerar la magnitud del ajuste en la tasa considerando la fase de desaceleración de la actividad económica y la expectativa de que no se presenten presiones de demanda sobre los precios.
Otro más destacó que “bajo un enfoque de administración de riesgos para la política monetaria (...) y considerando el balance de riesgos para la inflación (...) sería más costoso el error de no subir la tasa en caso de que fuese necesario”.
Explican cómo la depreciación cambiaria está afectando a los trabajadores en general.
“El ajuste macroeconómico, el cual refleja una depreciación del tipo de cambio real, implica necesariamente una caída en los salarios reales”.
En su reporte, analistas de Invex Banco destacan que su escenario base no contempla la materialización de los riesgos más extremos, por lo que mantiene la expectativa de que el banco central se abstenga de modificar la tasa hasta bien entrado el próximo año.
Sin embargo, no descartan incrementos adicionales en las tasas de interés en primera mitad del próximo año ante el deterioro del panorama inflacionario y el alto nivel de incertidumbre asociado a los riesgos.
La junta de gobierno señala que “hacia adelante seguirá muy de cerca la evolución de la inflación respecto a la trayectoria prevista, considerando el horizonte en el que opera la política monetaria, así como la de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazo, incluyendo la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos, el traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio los precios y la evolución de las condiciones de holgura de la economía”.
PIB en desaceleración, reconocen
Según la minuta, en la primera decisión del cuerpo colegiado donde Alejandro Díaz de León se estrenó como gobernador del Banco de México asistió como invitado, sin poder de voto, el nuevo secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya.
En su presencia y la de la subsecretaria Vanessa Rubio, la junta de gobierno analizó el contexto de la actividad económica mexicana.
Según lo expuesto en la minuta, “la mayoría destacó que el balance de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja”.
Esa mayoría reconoció que la contracción del tercer trimestre “refleja la desaceleración que se ha venido observando en la actividad productiva a lo largo del año”, y es también resultado “de los efectos adversos de carácter temporal de los sismos de septiembre y la importante reducción en la plataforma de producción petrolera en ese mes”.
“Uno apuntó que en general la actividad económica parece continuar con un crecimiento moderado en el contexto de una tendencia de debilitamiento”.
Según la minuta, algunos miembros de la Junta de gobierno señalaron que esperan una expansión para este año entre 1.8 y 2.3%, y para el 2018 esperan un crecimiento “moderado” de la economía”, destacando como riesgo a la baja la incertidumbre relacionada con la renegociación del tratado comercial que “ha hafectado considerablemente a la inversión y posiblemente es una de las causas de la desaceleración del consumo”.
Esta es la primera decisión de un incremento en la tasa de interés con una junta de gobierno incompleta, donde falta un subgobernador pues no ha sido designado por el presidente de México.

