Luis de Guindos recibió el visto bueno preliminar del Parlamento Europeo para ser el próximo vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), gracias a la abstención de los socialdemócratas europeos (S&D). Sin embargo, la decisión debe ser ratificada por el pleno de la Eurocámara el próximo 14 de marzo y la coordinadora del S&D, Pervenche Berès, impuso condiciones para mantener el sentido del voto.

El todavía ministro de Economía español acudió el lunes pasado al Comité de Asuntos Económicos del Parlamento para ser interrogado por una docena de eurodiputados sobre su idoneidad para el puesto. Su dictamen, que no es vinculante pero tiene relevancia política, se votó con un saldo de 27 votos a favor, 13 en contra y 14 abstenciones.

La abstención de los socialdemócratas fue determinante. Sin embargo, Berès advirtió que el sentido de su voto podría cambiar de aquí al 14 de marzo si los gobiernos no dan garantías a la Eurocámara de que los siguientes nombramientos para la cúpula del BCE respetarán una serie de criterios en relación con el proceso de selección, el equilibrio de género o la independencia política.

La demanda de la coordinadora socialista se apoya en una enmienda aprobada por todos los partidos que va en esta línea: “Considerando que el Parlamento Europeo muestra su preocupación por el equilibrio de género, el proceso de selección, el momento del nombramiento y la independencia política, requiere que el Consejo abra un diálogo con el Parlamento sobre cómo mejorar el proceso para nuevos nombramientos”, afirma el texto.

En la práctica, los eurodiputados están pidiendo al Consejo Europeo (los gobiernos) dos cosas: más visibilidad en el proceso de selección y ciertas garantías de que en el próximo baile de sillas en el Comité Ejecutivo del BCE habrá un mayor equilibrio de género. En los próximos dos años, además del nombramiento de De Guindos, habrá cuatro cambios, incluida la presidencia de Mario Draghi. Actualmente, de los seis puestos en la cúpula del BCE, sólo hay una mujer.