Chile sigue liderando entre los países de América Latina (AL) como la economía más competitiva, tras mantener su posición en el Ranking IMD, elaborado por el World Competitiveness Center (Suiza), con la colaboración de la Universidad de Chile.

La medición mostró que el país se mantuvo en el lugar 35 entre las 63 economías que considera el estudio, mismo puesto que ocupó en la versión anterior del ranking. Así, el país se mantiene en su nivel más bajo de competitividad de los últimos 18 años y aún no recupera posiciones cercanas al lugar 31, donde se ubicó en el 2014.

Según explicó el profesor de la Casa de Bello, Enrique Manzur, esta situación se da ya ante la pérdida de competitividad “más bien no por un bajo desempeño sino porque otros países han avanzado de manera más rápida y a un tranco superior”.

En concreto, el informe volvió a señalar problemas en el desempeño económico como la baja diversificación de los productos y de los países a los cuales se destinan las exportaciones nacionales, a lo que sumó el bajo crecimiento del Producto Interno Bruto en el 2017 y la caída en la inversión.

Según los resultados del estudio, la expansión de 1.5% en el 2017 nos ubicó en el lugar 54 entre las 63 economías dentro de la medición.

Además, cuestionó los problemas que enfrenta el país en términos de la distribución del ingreso y el incremento del déficit fiscal que se ha evidenciado en los últimos años.

A ello se suma la baja productividad y participación laboral femenina, y problemas de cobertura en la asistencia médica, la baja habilidad de lenguaje y la escasa inversión en I+D.

Consultado sobre el posible impacto de las medidas anunciadas por el gobierno en la materia, Manzur sostuvo que el cambio en el ambiente ha sido positivo “y en la medida que eso se clarifica comienza a haber un proceso de mayor inversión y eventualmente mayor crecimiento”.

Sin embargo, advirtió que “aquí no hay varitas mágicas que permitan cambiar la realidad del país en un semestre y los problemas más profundos en el país tiene que ver con temas más estructurales y que tienen que ser acuerdos nacionales, con una visión de largo plazo, que es la que nos va a llevar al desarrollo real del país en la próxima década”.