La banca europea está rodeada de riesgos. Lo dice el organismo que la Comisión Europea creó en el 2010 para vigilar posibles amenazas para el sector financiero, así que su misión es destacar los puntos negros, pero su último informe demuestra que todo peligro es capaz de incrementarse si se sostiene en el tiempo sin que nadie pinche el balón.

Eso es lo que está sucediendo con las valoraciones que están alcanzando las empresas, tanto por la vía cotizada como por la de su deuda. La Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB, por su sigla en inglés) señala dos activos con nombre propio que entraron en una espiral alcista con potencial para afectar a la banca del viejo continente: las acciones europeas y los bonos de alto riesgo (high yield).Las cotizadas de Estados Unidos y de los mercados emergentes tampoco se salvan de la tendencia al sobrepago, pero su efecto dañino puede llegar más diluido al sistema financiero continental.

“Como medida de su potencial sobrevaloración, las ratios que ponen en relación el precio con los beneficios de las empresas cotizadas europeas se han mantenido en niveles históricamente altos durante todo el 2017”, señala el organismo en el informe anual que acaba de publicar y que abarca el periodo comprendido entre el 1 de abril del 2017 y el 31 de marzo del 2018.

Pero hay más. “Los mercados de préstamos apalancados (los que se conceden a empresas endeudadas o en condiciones de mayor riesgo), que con frecuencia son considerados como una medida del apetito por el riesgo de los inversores, también muestran signos de sobrecalentamiento”, añade la institución presidida por Mario Draghi.

Las señales se agolpan en este campo. El volumen de préstamos apalancados en Europa está en máximos o muy cerca de ellos, con cada vez más empresas apelando a esta vía de financiación y una reducción de la protección de los inversores (bancos y fondos), por las garantías cada vez más laxas que se imponen debido a la fuerte competencia que hay para prestar.

Con ese panorama, el problema estallará si las empresas empiezan a incumplir sus compromisos de pago. “Dada la creciente importancia de los mercados de préstamos apalancados para la financiación de la economía real, el posible aumento en el número de impagos en caso de estrés económico y financiero podría poner en riesgo la estabilidad financiera”, explica el informe de la Junta Europea de Riesgo Sistémico.

 VIVIENDA E INMUEBLES COMERCIALES

El siguiente punto de fricción es el sector inmobiliario. Los precios de la vivienda y de los activos comerciales se dispararon en el último año en varios países europeos incluso cuando los niveles alcanzados ya estaban cerca de su récord. Pero lo que más preocupa a la institución encargada de velar por la estabilidad financiera es que los bancos no han cerrado el grifo del crédito a pesar de ello.

España ocupa en este aspecto un lugar destacado. Con 9.2%, es el segundo país de Europa donde más crecieron los precios de los inmuebles comerciales en el 2017, sólo por detrás de Francia, según los datos del informe sobre un total de 16 naciones. En materia residencial, es el noveno territorio que más vio encarecerse los precios (7.2%), sobre un total de 28.

A todo ello se une una Europa cada vez más endeudada, tanto sus países, como sus empresas y sus ciudadanos. “A pesar de los importante esfuerzos de desapalancamiento en algunas naciones europeas, el endeudamiento (...) sigue siendo elevado en varios países”, dice la Junta Europea de Riesgo Sistémico.

La preocupación del organismo es que en estos años de tipos de interés ultrabajos las métricas que definen la salud financiera de países, empresas y hogares han mejorado sólo muy ligeramente, lo que los deja muy expuestos ahora que la previsión es que la normalización de la política monetaria lleve a un incremento paulatino del precio del dinero.

El grado de temor ante un desenlace negativo de este riesgo se eleva porque puede golpear a la banca por partida doble. En primer lugar, por un incremento de los impagos. En segundo, por un freno en la demanda del sector privado si tiene que ajustarse el cinturón de la deuda.

Con todas estas amenazas en la mano, la Junta Europea de Riesgo Sistémico propuesto a Bruselas y a otras instituciones con capacidad decisoria sobre la banca medidas para atajar o contener los riesgos. Pese a ello, muchos de los peligros que ya detectó en su informe del 2016 siguen ahí y vuelven a ser materia de desvelo en el documento que recoge los últimos desarrollos del sector financiero.