A pesar del debilitamiento de datos económicos en Estados Unidos y China, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) sostiene su previsión de un Producto Interno Bruto mundial acelerándose, impulsado por las economías maduras.

En conferencia desde Washington para presentar el Global Economic Monitor (GEM), el economista en jefe del Instituto, Charles Collyns, explicó que el nerviosismo y aversión al riesgo que privan en el mercado global están exacerbando el debilitamiento de algunos datos económicos de Estados Unidos, lo que alimenta un ciclo vicioso.

Acerca de los mercados emergentes, refirió que la aversión al riesgo está evidenciando las fortalezas macroeconómicas de algunos, como México y Polonia, y las vulnerabilidades claras de Argentina, Brasil, Sudáfrica y Turquía.

En la búsqueda de activos seguros, aclaró, los inversionistas han soltado títulos que representan algún riesgo por las altas presiones inflacionarias y dependencia del ahorro externo que tienen los mercados.

Esto queda evidenciado con las depreciaciones de las monedas emergentes y la debilidad de sus políticas monetarias para enfrentar el deterioro.

En su radar de riesgos para la economía mundial, que forma parte del reporte GEM, identifican en Estados Unidos el mayor peligro, concediéndole 40% de probabilidad de que se presente. Se trata de una abrupta subida de las tasas de interés impulsada por signos positivos del mercado laboral de EU.

El segundo mayor riesgo está en los mercados emergentes y tiene que ver con el contagio de nerviosismo financiero. Concede 35% de posibilidades a que se presente este evento, que tendría impacto global al frenar la actividad económica de los emergentes y, por ende, su contribución al desempeño mundial.

En tercer lugar, los banqueros asociados al IIF sitúan al abrupto aterrizaje de la economía de China.

CHOQUE DE AVERSIÓN AL RIESGO

Al interior del análisis, detallan que el impacto de un aumento de la aversión al riesgo en economías emergentes provocaría un aumento de tasas de fondeo con impacto en las inversiones de corporativos y el sentimiento de los consumidores.

En una simulación, la combinación de aversión al riesgo y el deterioro de las condiciones de economías emergentes haría una tormenta perfecta que terminaría por contagiar el sentimiento hacia economías maduras, agudizando la tensión.

El impacto económico sería sustancial, anticipan, lo que llevaría al PIB de emergentes a restarles hasta 0.75 puntos del PIB de crecimiento en el 2014 y el 2015.

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