León. Gto. La explicación del por qué Sebastien Loeb es un emperador en Guanajuato parte desde la penumbra de la madrugada y su transición a las primeras horas de la mañana en que el más ganador en la historia del World Rally Championship está por hacer su recorrido en el tramo de Ibarrilla. Es difícil conocer la hora exacta en que la gente se presenta al seco paisaje de terracería para ver a Mister Loeb y los demás competidores.

En las zonas permitidas a asistentes y que son supervisadas por policías municipales, el arribo de la claridad ya permite ver a por lo menos 50 individuos, algunos de ellos en indiscutible estado de ebriedad o la fase previa a estarlo. Son apenas las 6:00 de la mañana y faltan minutos para que comience el recorrido de los coches, mientras el tiempo se consume en sincronía con el aire fresco que remueve un poco de tierra, el público hace bromas con fotógrafos y periodistas.

Ya hay claridad y a cientos de metros se observan las estelas del aviso. Nubarrones de tierra que se levantan sobre las colinas y alertan el próximo paso del primer coche… así hasta que llega el turno del vehículo con el número 1 y que ostenta al frente la bandera de Francia. Se mira a Loeb a la distancia, las personas se acercan hasta los límites de la autoridad, captan imágenes con sus dispositivos móviles o cámaras, lo mismo hacen los agentes municipales, se escucha el júbilo y expresiones de apoyo. La estela de tierra que deja a su paso el piloto de 38 años se hace tolerable, pocos dan la espalda al polvo que comienza a disolver el coche Citroën.

El punto siguiente del recorrido es Otate. Pasa del mediodía y es desde esa parte donde el contacto visual es más alto. El emperador Loeb atrae a otro tipo de personas: económicamente más solventes, quienes arriban en un helicóptero que por 40 minutos de recorrido les cobra 11,000 pesos y descienden muy cerca de un stand VIP de uno de los patrocinadores del Rally Guanajuato México. La espera del multicampeón da la pausa para desayunar: tacos y quesadillas de 10 pesos, vasos con aguas frescas en 20 pesos y otro tipo de alimentos chatarra, accesibles para la clase media que goza con el manejo de Sebastien.

La sexta victoria en México

El sexto esplendor de Sebastien Loeb en México se confirmó ayer en que su ventaja obtenida el sábado fue imposible para Miko Hirvonnen. Loeb, de quien se estima ha ganado más de 45 millones de dólares en su trayectoria, según el sitio celebrity networth, y que habría obtenido 7.2 millones en el 2011 acorde a salairede.com es un tipo que gesticula poco y sonríe con sutileza, de hecho en su rostro sobresale más el tamaño de sus lentes Oakley. Sin embargo, ayer sus aficionados volvieron a colocarle –muy en contra de su voluntad– la simbólica corona por medio de un sombrero de charro que confirma a Guanajuato como bastión inderrocable del imperio Loeb.

EISS