Los equipos profesionales de beisbol están concentrados en Florida y Arizona, lugares donde se preparan para las inevitables sorpresas de una temporada de 162 juegos. Los jugadores y entrenadores dedican cada pretemporada de primavera a minimizar las variables inesperadas, y este año la Liga Mayor de Beisbol también se prepara para enfrentar cambios.

En algún momento de la temporada, en ciertos estados, los fanáticos podrán realizar apuestas legales en juegos de beisbol (y de las principales ligas deportivas, como por ejemplo, la NFL) y los funcionarios de la Liga Mayor de Beisbol están impacientes por preparar el terreno. De modo que esta primavera los jugadores de todos los equipos serán capacitados en materia de apuestas deportivas, al igual que los entrenadores y árbitros.

Se espera que antes del mes de julio la Suprema Corte dicte un fallo que podría alterar drásticamente las apuestas deportivas en los Estados Unidos, (posiblemente) anulando una ley federal con 25 años de antigüedad que prohíbe apostar en eventos deportivos fuera de Nevada, o tal vez permitiendo que los estados decidan caso por caso si deberían permitir a los fanáticos participar en este tipo de actividades.

“Somos conscientes de que muy probablemente las apuestas se expandirán en Estados Unidos”, dijo la semana pasada en una conferencia de prensa el comisionado de las Grandes Ligas de Beisbol, Rob Manfred.

Las cuatro principales ligas deportivas de Estados Unidos se preparan a fondo para el posible cambio de ley. Históricamente, han considerado las apuestas como una amenaza seria para sus negocios, uniéndose desde hace un cuarto de siglo en la promoción de la Ley de Protección Deportiva Profesional y Amateur. Recientemente, Rob Manfred declaró que las apuestas deportivas “pueden ser una forma para que los fanáticos participen más y puedan alimentar la popularidad del deporte”.

Se duplican los montos

Mientras que la NFL y la NHL han sido más reservadas con el tema de las apuestas, la NBA y la MLB se han unido y han presionado activamente a las legislaturas estatales, ayudando a elaborar proyectos de ley que ayuden a asimilar sus innumerables preocupaciones. Al menos 18 legislaturas estatales han trabajado en algún tipo de legislación para anticipar el fallo de  la Corte Suprema, mismo que podría proporcionar un camino hacia las apuestas deportivas legalizadas, y los funcionarios de la NBA y las Grandes Ligas han atravesado el país para promover su modelo preferido.

“Nos complació sentarnos con los legisladores para analizar el impacto económico (de las apuestas) y determinar cuál es el mejor sistema”, dijo el comisionado de la NBA, Adam Silver, a los periodistas durante el fin de semana del All-Star del mes pasado.

Según un trabajo del Centro para la Investigación del Juego de Universidad de Nevada, en Las Vegas, las apuestas deportivas legales casi se han duplicado en la última década, incrementando en total casi 5,000 millones de dólares. El futbol americano, tanto universitario como profesional, representó 1,760 millones de dólares el año pasado; el baloncesto y el beisbol acumularon 1,500 y 1,140 millones de dólares, respectivamente. Los expertos estiman que las apuestas ilegales en Estados Unidos son significativamente mayores, probablemente superando los 100,000 millones de dólares.

El modelo propuesto por la NBA y MLB va más allá de la simple apertura de ventanillas de apuestas. Han estado cabildeando en los estados para que promuevan la protección del consumidor, como un programa de licencias y medidas para abordar el problema del juego; autorizar apuestas en Internet y plataformas móviles que podrían desalentar aún más los canales ilegales; o permitir que las ligas restrinjan los tipos de apuestas (por ejemplo, no permitir apuestas en torno a si un jugador cometerá la primera falta de un juego).

Adicionalmente, se propone que cada Liga deportiva reciba 1% de cada dólar obtenido en las apuestas. Silver lo compara con una “tarifa de integridad” o una “regalía para la Liga”.

Geoff Freeman, presidente de la American Gaming Association, dijo que, a diferencia de otros tipos de apuestas, las deportivas son un negocio con márgenes magros e incluso 1% podría costar a una casa de apuestas 20% de sus ingresos, por lo que los corredores tendrían que establecer cuotas más ajustadas y poco competitivas en relación con el mercado ilegal.

El modelo de los Raiders

La NHL impulsó una franquicia de expansión en Las Vegas, mientras que los Raiders se mudarán a esta ciudad el próximo año. Estas decisiones incitaron a los oficiales de las ligas a sopesar todas las consecuencias de hacer negocios en la capital de las apuestas de Estados Unidos.

“Las apuestas deportivas ocurren”, dijo el comisionado Rob Manfred en un foro económico reciente en Nueva York. “Si se legaliza o no, igual está ocurriendo en las calles. Por eso pienso que en realidad la pregunta que debemos formular es: ¿estamos mejor en un mundo donde tenemos una regulación federal buena, fuerte y uniforme que protege la integridad de los deportes y proporciona las herramientas necesarias para asegurar que exista integridad en la competencia?