Terminaron los reconocimientos en el espacio donde el deportista se sintió a plenitud. Las condiciones físicas merman y el retiro es la salida natural al alto rendimiento. Para algunos fue difícil su nueva vida, ajenos al reconocimiento del público, a la competencia, a los títulos… Enfermaron de depresión y después llegaron al suicidio.

Para el doctor Manuel González Oscoy, académico de la Facultad de Psicología por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una de las alternativas para combatir el deterioro emocional y el posterior suicidio es preservar el vínculo con la actividad que los encumbró, según lo explicó en entrevista para El Economista.

Tenemos como ejemplo a los exfutbolistas, Enrique Borja, Manuel Negrete, Rafael Puente. De alguna manera dejan el deporte activo, pero mantienen una relación como directivos, entrenadores..., crean su propia escuela.

Eso les lleva a mantener una actividad física regular y se puede tener una estabilidad económica, personal, emocional , aseguró el especialista.

El experto en el tema afirmó que la depresión en un deportista retirado puede crecer a partir de una grave lesión que le impida continuar o la pérdida de un encuentro importante.

¿Por qué la tendencia a esos trastornos?

No siempre el deportista de alto rendimiento tiene estabilidad emocional que suponemos. En el deportista hay un declive a nivel emocional, no sólo deportivo.

Los grandes boxeadores se retiraban y era un declive emocional incontrolable , comentó el doctor.

Añade que, aun cuando el deporte contribuye a regular el ánimo a través de la secreción de endorfinas, quien lo lleva a cabo debe contar con un alto nivel de motivación, saber desarrollar tolerancia a la frustración y al fracaso. En el deportista de alto rendimiento es indispensable no sólo el manejo físico y orgánico del entrenamiento, es muy importante la preparación psicológica , amplió el catedrático.

El daño neurológico

El suicidio del otrora apoyador de San Diego, Junior Seau, ocurrido la semana pasada, abre el tema de las afectaciones neurológicas que los deportes de contacto pueden provocar.

Al respecto, Manuel González refiere que éstos pueden ocasionar el detrimento de facultades: Hay una pérdida de control de impulsos que los lleva a conductas extremas porque así fue su mecánica de vida .

Pero también existieron otros deportistas que acabaron con su vida, tal es el caso de: Robert Enke (futbolista), Gary Speed (entrenador de fubtol), Pierre Quinon (saltador con pértiga) y Alberto León (ciclista), Junior Seau (futbol americano), entre otros.

El doctor González Oscoy reconoce que las tendencias suicidas a través de la depresión se agudizan con el fin del reconocimiento social para un atleta, la convivencia de grupo, el apoyo de los aficionados, así como el factor económico.

Si la persona, en general, y el deportista, en particular, tiene un menoscabo de autoestima, es lo que favorece la aparición de la depresión y de ahí, sus consecuencias funestas. El riesgo de suicidio en los deportistas puede estar como en cualquier persona , concluye.

diego.fragoso@eleconomista.mx