El deporte puede ser visto como un evento social, un subsistema entrelazado con otros dentro de un mayor sistema: la sociedad. Desde esta perspectiva, con sus reglas universales, el deporte puede ser un reflejo de la sociedad y ésta un reflejo del deporte.

Un estudio del Observatorio de Futbol analizó el número de tarjetas por partido en 87 ligas en el mundo, incluida la Liga MX, entre las temporadas 2015-16 y 2019-20 y encontró una “significativa correlación entre la cantidad de tarjetas por partido y varios indicadores socioeconómicos por naciones: Producto Interno Bruto (PIB), Índice de Desarrollo Humano (IDH), tasa de homicidios y percepción de corrupción”.

El PIB y el IDH tienen una correlación inversamente proporcional con las tarjetas: si el PIB y el IDH aumentan, las tarjetas disminuyen y la relación IDH-tarjetas (16.7%) es más fuerte que la del PIB-tarjetas (11.7%).

“Los deportes no ‘reflejan’ lo que hay socialmente, sino que hay una relación de ida y vuelta. Los deportes han contribuido con su consolidación histórica en el ámbito más amplio de la sociedad. La sociedad también refleja lo que pasa en los deportes (como en la lógica de la funcionalidad)”, explica Sergio Varela, Doctor en Antropología Social y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Según el análisis, el promedio general de tarjetas es 4.42 amarillas y 0.25 rojas, con más de la mitad de cada una para los equipos visitantes. Por confederaciones, donde más tarjetas hay es en Conmebol (5.44 y 0.39) y Concacaf (4.82 y 0.36), las dos de América, mientras que en Asia (3.82 y 0.18) y África (3.82 y 0.19) es donde menos amonestaciones y expulsiones hay por juego.

Por liga, las primeras siete son americanas: Bolivia (6.8 en total), Guatemala (6.61), Uruguay (6.43), Colombia (6.27), Paraguay (6.08), Nicaragua (5.99) y El Salvador (5.93). En el top 20, 14 son de América.

México ocupa el lugar 32 con 4.85 tarjetas por partido, de la cuales 4.49 son amarillas y 0.36 rojas y se encuentra por debajo de LaLiga de España con 5.5 y el sitio 14 en el ranking, de Portugal (5.32 y 18) y de la Serie A italiana (5.03 y 28). Japón es la liga con menos tarjetas con 2.56 por juego.

En el caso de la Primera División mexicana, de 2015 a 2019, el promedio de tarjetas por partido ha variado entre 4.51 y 5.27, según datos recolectados por El Economista.

En 2015 fue el año que más amonestaciones y expulsiones hubo por juego (5.27) y el Índice de Desarrollo Humano (que se mide de 0 a 1) fue de 0.767, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2016 las tarjetas bajaron a 4.89 y el IDH mejoró a 0.772. Un año después bajó a 4.51 y el IDH creció a 0.774, en 2018 subieron las tarjetas (4.63) y cayó el IDH (0.767). En 2019 las tarjetas bajaron a 4.57, pero aún no está disponible el IDH del último año completo.

La inseguridad y las tarjetas tienen una relación proporcional, es decir, si una sube o baja, la otra tiende a aumentar o disminuir. Por ejemplo, en 2015, con 5.27 tarjetas, la Percepción de Inseguridad de personas mayores de 18 años (PI) fue de 73.2%, según el INEGI. En 2016 los árbitros mostraron 4.89 tarjetas y la PI bajó a 72.4%, luego las tarjetas bajaron a 4.51, pero la Percepción de Inseguridad subió a 74.3, único año en el que la relación no cumple la tendencia, ya que 2018 subieron las expulsiones y amonestaciones (4.63) y también la PI (79.4%) y en 2019 bajaron ambos (4.57 y 78.9).

Según la tasa de homicidios, cada año se ha incrementado y las tarjetas rojas han aumentado en la Liga MX todos los años, menos en 2017. “La violencia presente en una sociedad parece así trasladarse a partidos de futbol”, expone el estudio.

“Todo se mezcla, los discursos y las narrativas, el sentido que le da a la vida va y viene... es una relación simbiótica. Cuesta trabajo marcar con mucha claridad las características de las prácticas de los deportistas y los aficionados con respecto a la vida social en general”, considera Sergio Varela.

El Observatorio de Futbol concluye que “cuanto más rico sea el país o más alto sea su Índice de Desarrollo Humano, menos tarjetas” para los jugadores y, “por el contrario, cuanto mayor sea la tasa de homicidios y mayor la corrupción percibida, más probable es que los árbitros distribuyan tarjetas”.

angel.huguez@eleconomista.mx