La primera vez que Emma Raducanu se hizo popular ante los ojos del mundo fue hace poco más de dos meses, en Wimbledon, cuando tuvo que retirarse de su partido de cuarta ronda contra Ajla Tomljanovic porque sentía dificultad para respirar. No fue nada grave, simplemente un estrago de los nervios de tener 18 años y estar participando en uno de los cuatro majors del tenis.

Esa imagen de niña asustada, atendida por paramédicos, se transformó en una enorme sonrisa que cautivó a más de nueve millones de habitantes en Reino Unido el 11 de septiembre, cuando Emma ganó el título de singles femenil en el US Open 2021.

Tras vencer en dos sets (6-4 y 6-3) a la canadiense Leylah Fernández, Emma consagró un camino de 10 victorias sin perder un solo set durante el US Open. Ahí van dos marcas: nunca ninguna jugadora que parte desde los qualies había llegado a la final y mucho menos se había coronado; tampoco alguien había ganado 20 sets de forma consecutiva.

Raducanu apenas cumplirá 19 años el 13 de noviembre. Nació en Toronto, Canadá, su padre es rumano y su madre china, pero debido a la mudanza cuando ella era una bebé, decidió representar a Gran Bretaña, el país que la ha visto crecer y le ha abierto puertas para desarrollarse en el tenis. Su edad, sus raíces y su exponencial crecimiento deportivo son argumentos que desde ya le vislumbran un futuro comercial gigante.

“Ella es un sueño de marketing, de verdad, por la que los anunciantes y patrocinadores harán fila”, enfatizó a BBC el consultor de patrocinio y marketing británico, Nigel Currie.

Por su parte, Simon Chadwick, catedrático de la Escuela de Negocios de Emlyon, agregó: “La edad de Emma al ser de la Generación Z, su doble herencia, su perfil en crecimiento y la plataforma global en la que se encuentra significan que le esperan grandes cosas”.

¿Cuál es el contexto de su crecimiento? Llegó al US Open como la número 150 del ranking mundial de la WTA y un ingreso de apenas 303,000 dólares en su corta carrera a nivel profesional. Por si fuera poco, es la primera mujer que se lleva el título apenas en su segunda participación en un Grand Slam, cuando a leyendas como Chris Evert y Venus Williams les llevó tres ediciones para llegar a su primera final y las perdieron.

Raducanu dejó en su camino a Bibiane Schoofs (Países Bajos), Mariam Bolkvadze (Georgia), Mayar Sherif (Egipto), Stefanie Vogele (Suiza), Shuai Zhang (China), Sara Sorribes (España), Shelby Rogers (EU), Belinda Bencic (Suiza), Maria Sakkari (Grecia) y Leylah (Canadá). Bencic fue campeona olímpica en Tokio 2020, mientras que Zhang es mayor que ella por 14 años.

Nada de eso fue factor para que Raducanu ganara el primer major para una británica desde 1977 (Virginia Wade) y siendo, además, la más joven desde que Maria Sharapova ganó Wimbledon en 2004. Por ello, la británica vive algo increíble incluso para ella misma: “Siempre soñé con ganar un Grand Slam, pero conseguirlo es otra cuestión y no puedo creerlo. Comencé a imaginarlo cuando era niña, aunque creo que al crecer una va teniendo más visiones: no solo ganar, sino también cómo sería el momento, la celebración con el equipo en el box, entre otras cosas”.

Ese carisma, sumado a su talento y sus raíces, hacen que los expertos en marketing le auguren una carrera con más de 100 millones de dólares en ganancias: “Es un sueño de marca al que ninguna otra estrella del deporte en los últimos años se ha acercado. Las marcas más ricas y conocidas del mundo lucharán por la firma de Emma y fácilmente puede ganar 100 millones de libras (138 millones de dólares, aproximadamente)”, destaca Jonathan Shalit, presidente de la empresa de gestión de talentos, InterTalent.

Hasta antes de su título en el US Open, tiene patrocinios con Nike y Wilson, además de que su agente es Max Eisenbud, vicepresidente de la compañía IMG (International Management Group), responsable de mantener a Maria Sharapova durante 11 años como la tenista con mejores ingresos del mundo.

Su partido final en US Open, que terminó casi a la media noche en Gran Bretaña, fue vista por el 48% de los habitantes de ese país que oscilan entre los 16 y 34 años, un mercado que agrupa a las generaciones llamadas Millennial y Centennial (también conocida como Z).

“Tener un equipo fuerte a su alrededor reflejará la medida del éxito en el futuro. El poder de la personalidad para generar valor es un factor enorme para ella, pero lo difícil será asegurarse de que tome las decisiones correctas”, analiza Trevor Watkins, abogado de la industria del deporte.

Tenis, audiencia y títulos son una combinación muy lucrativa. De acuerdo con el ranking Forbes 2021 de las mujeres atletas con mejores ingresos del mundo, las dos líderes son tenistas (Naomi Osaka y Serena Williams), con cinco o hasta 10 veces más de ingresos que la tercera en la lista, la gimnasta Simone Biles. Estos datos refieren un gran futuro para Raducanu, la niña que solo levantaba copas de Grand Slams en sueños.

“Después del partido me duché y tuve las mismas rutinas. Ni siquiera estaba pensando en cuándo regresaré a casa ni en lo que haré mañana. Solo deseo abrazar este momento para lograr asimilarlo. Definitivamente, considero que es el momento de desconectar de cualquier pensamiento futuro. Solo amo la vida. No siento ninguna presión, todavía tengo 18 años y solo soy libre”, relató Emma con una serenidad que no suele ser característica de su edad. Gracias a sus títulos, Emma amaneció el 13 de septiembre en el lugar 23 del ranking mundial, por lo que su participación en el US Open le representó una escalada de 127 lugares en dos semanas.

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