León Bailey es el futbolista más valioso del Caribe, al menos lo es durante la Copa Oro del 2019, el primer torneo y serie de partidos que aceptó para defender la playera de Jamaica.

El delantero nació en Kingston, la capital de la isla caribeña, y desde pequeño encontró en el futbol la forma de trascender, como parte de la Academia Phoenix, uno de los centros de desarrollo de talentos más importantes de la isla.

El atacante caribeño vale actualmente 45 millones de dólares, dejó su país a los 14 años y desde entonces se sumergió en el método de formación de futbolistas europeo. Pasó por Austria, Eslovaquia, Bélgica y desde hace dos años juega para Bayer Leverkusen de Alemania.

El futbol caribeño ha rebasado al centroamericano y se coloca en el segundo escalón del balompié de la Concacaf. Su evolución responde a varios factores de desarrollo, entre los que se encuentra el número de jugadores en ligas extranjeras, la influencia del neocolonialismo y las raíces de los migrantes caribeños repartidos en el mundo.

En la Copa Oro, las selecciones del Caribe ya no son las más modestas del campeonato y se refleja en las dos selecciones semifinalistas. Jamaica tiene un valor de 58.8 millones de dólares y sólo está por detrás en valor de México y Estados Unidos. Haití, con valor de 6.5 millones, está por encima de selecciones como El Salvador, Nicaragua y Cuba.

“El talento siempre ha estado ahí, la infraestructura no ha mejorado necesariamente mucho. Los cambios vienen de los proyectos que están encabezados por técnicos y estructuras de cuerpos técnicos y deportivos más profesionales, más sofisticadas, más ambiciosas, pero también conscientes del potencial y capacidad real que existe en el Caribe”, señala Jonathan Himelfarb, entrenador mexicano que desde el 2015 fue parte del cuerpo técnico de la selección de Saint Kitts y Nevis.

El técnico indica que las condiciones físicas de los futbolistas caribeños siguen siendo las mejores armas de las selecciones de la región, sobre todo por el biotipo y las capacidades físicas.

Sin embargo, no escapa a la evolución futbolística el contexto geopolítico de los países caribeños, muchos de ellos con fuertes lazos como excolonias europeas, pero que ahora mismo se benefician de años de influencia y migración de países como Inglaterra, Francia y Países Bajos.

“Por neocolonialismo nos referimos a que, después de que los antiguos territorios coloniales se independizaran políticamente de los imperios europeos, aún existen regiones bajo dominio, donde se manifiestan principalmente vínculos de dependencia hacia las antiguas metrópolis, sobre todo a nivel económico, escribió Alfonso Delgado, historiador de la Universidad de Chile, en su artículo titulado “Futbol y neocolonialismo: desde Eusebio hasta las actuales selecciones europeas”.

Jonathan coincide en que una de las razones que fortalecieron los proyectos deportivos de selecciones como Curazao, Haití y Jamaica, que accedieron a cuartos de final en la Copa Oro del 2019, tiene que ver con la capacidad de convocar a jugadores con raíces caribeñas, ya se que se fueron muy pequeños de las islas, o que tienen ascendencia de padres e incluso abuelos con orígenes en alguna isla de Caribe.

“La detección de jugadores es la parte más importante, es la clave esencial, un componente toral en los proyectos exitosos en el Caribe. La mayoría de las ligas en el Caribe, incluso en Jamaica y Haití, que pueden tener a las ligas más desarrolladas de la zona, aún así, son ligas a las que les falta infraestructura, profesionalización.

Cuando llegan jugadores que vienen de otra cultura, de una cultura profesional y competitiva como Inglaterra, Francia, Holanda, potencia los proyectos, porque son jugadores de alto nivel y calidad, son jugadores más profesionales, en buen estado físico, más acostumbrados a competir y a la exigencia mental de los partidos”, señala el auxiliar técnico de Jacques Passy en Saint Kitts y Nevis.

Eso ha provocado resultados satisfactorios. Jamaica se encuentra en una de sus mejores posiciones dentro del ranking de la FIFA en su historia, en el sitio 54, y a lo largo de los últimos cuatro años se ha mantenido en el mismo rango dentro de los primeros 60 sitios mundiales. Mientras que Haití se encuentra en el rango de los 100 lugares mundiales, pero llega por primera ocasión a una semifinal de la Copa Oro en su formato actual, en una etapa donde el dominio se mantiene bajo México y Estados Unidos.

Tanto Jamaica como Haití están en construcción de infraestructura y torneos más sólidos en sus lugares de origen, por eso para los futbolistas de ambos países se convierte en una necesidad salir de la isla. Jamaica tiene a 19 seleccionados nacionales en ligas extranjeras, mientras que Haití tuvo que detectar a 20 futbolistas que juegan fuera de la isla.

En algunos casos tuvieron que visorear a jugadores en torneos como la League Two, que sería la Cuarta División de Inglaterra, o en ligas asiáticas de bajo perfil.