El estudio más grande y amplio realizado hasta la fecha en encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés), revela que casi el 6 % de las personas que practican deportes de contacto tienden a trastornos neurodegenerativos.

“Nuestros hallazgos apuntan a que el CTE es más común en los jugadores de fútbol americano, pero este estudio es un poco más equilibrado y refleja con precisión la población general en comparación con estudios anteriores”, explica Kevin Bieniek, autor principal del trabajo, publicado en la revista ‘Brain Pathology’.

El CTE, relacionado con golpes repetitivos en la cabeza, se ha encontrado en el 80-99 por ciento de los cerebros autopsiados de futbolistas profesionales.

“Nadie lo ha visto realmente desde una perspectiva epidemiológica. Comparamos a la gente que practicaba un deporte con los que no lo hacían. Estudiamos tanto a jóvenes como a mayores, y a jugadores aficionados frente a universitarios y profesionales. Y estudiamos tanto a hombres como a mujeres, lo que no se había hecho antes. Lo que queríamos hacer era una investigación imparcial para todo tipo de casos diferentes”, explican.

El equipo revisó obituarios y anuarios de escuelas secundarias de 2,566 personas cuyas autopsias cerebrales son parte del Registro de Tejidos de la Clínica Mayo. El estudio se centró en una variedad de deportes de contacto: béisbol, baloncesto, boxeo, fútbol americano, hockey, lacrosse, fútbol y lucha libre. Se excluyeron los deportes sin contacto, como el golf y el tenis. Este análisis identificó 300 exatletas y 450 no atletas.

“Examinamos los cerebros de todos estos casos en busca de evidencia de CTE de una manera ciega, sin saber intencionalmente qué tejido cerebral estaba relacionado con cada caso”, apunta Bieniek.

Un pequeño número de casos, 42, presentaban patología ETC (5,6% del total). Se encontró CTE en 27 deportistas y 15 no deportistas, y en 41 hombres y una mujer. El fútbol americano tuvo la mayor frecuencia de CTE (15%) de los deportes de contacto estudiados.

“Los 42 casos, o el 6 por ciento, es más bien una cifra realista y fundamentada. Puede que eso no parezca mucho, pero si se tiene en cuenta que sólo en Estados Unidos hay millones de jóvenes, atletas de secundaria y universitarios que practican deportes organizados, tiene el potencial de ser un problema importante de salud pública”, dijeron los científicos.