La designación por primera vez en la historia de una Copa América en dos sedes, Colombia y Argentina, le traerá a la Conmebol un mínimo de 140 millones de dólares por la comercialización del torneo a cargo de la empresa japonesa Dentsu. Ésta cantidad aún puede incrementar por las ganancias en derechos de transmisión u otros aspectos.

Con base en cifras de las últimas tres ediciones de Copa América, ser la sede del torneo asegura un promedio de 80 millones de dólares de derrama económica.

Sin embargo, la decisión ha sido muy criticada, principalmente porque en automóvil se tiene que recorrer una distancia de 9,284 kilómetros entre ambos países y entre las dos capitales el traslado vía aérea tarda un mínimo de seis horas.

“Llama mucho la atención que elijan a los países más lejanos del continente. Claro que es un tema político y ahí está la razón de porqué lo hicieron así. Por nuestra parte, hubiera sido más sencillo realizarlo con uno de los países cercanos como Perú, Ecuador, Brasil, etcétera. Es difícil por la distancia y el gasto que involucra”, comentó a El Economista, Álvaro Higuita, secretario del Deporte de Cali, Colombia.

Además del problema que representan las distancias, se han generado varias controversias sobre la elección de los estadios que llevarán a cabo las fases eliminatorias y la final del torneo.

En un programa de radio llamado La FM, Ernesto Lucena, director del Departamento Administrativo del Deporte en Colombia (Coldeportes) señaló: “Creemos que Argentina debe aceptar que tienen dificultades que hacen que la final se dé de una mejor manera en Colombia, e incluso la fase de semifinales”.

Ante dicha declaración, El Economista habló con Luis Carlos Buitrago, que trabaja en la Dirección de Posicionamiento y Liderazgo Deportivo de Coldeportes. Aseguró que no era cierto el tema de estar en desacuerdo sobre realizar la Copa América junto con Argentina.

“Tanto Lucena como el presidente no afirmaron que Argentina no tuviera capacidad de albergar el evento. Nosotros creemos que tanto Argentina como Colombia, serían una buena elección para albergar el evento”, afirmó.

Sobre las causas de elegir ambas sedes, Buitrago opinó: “Estos temas sobre escoger dos sedes son elección directamente de Conmebol. Por otro lado, puede ser inconveniente la lejanía por temas relacionados a la recuperación de los jugadores, a causa de los viajes y los temas de carácter logístico, pero en su momento la Conmebol tendrá el juicio para definir cómo se albergará el torneo”.

Sus palabras contextualizan la situación de la máxima organización deportiva de Colombia, que aún no cuenta con la certeza de que el torneo del próximo año se lleve a cabo en su país, lo que involucra que a menos de 12 meses del torneo aún no se pueda contar con un comité de organización del evento en ninguno de los dos países.

En torno a la manera en que es vista la decisión desde Argentina, El Economista consultó a periodistas de la región, quienes no lograron dar una explicación concreta sobre la principal razón de elegir dos de los países entre los que mayor lejanía existe en la región sudamericana, calificando la elección como “una locura e inviable” y “otra de las decisiones inéditas por parte de Conmebol”, a la que encuentran similitud con la situación vivida en la Copa Libertadores de América, la cual, se jugó en el Estadio Santiago Bernabéu de España, a causa de los problemas con la afición de River Plate. Los periodistas argentinos consideran que se tuvo que jugar en cualquier otro país perteneciente a América.