Johannesburgo. Alemania presentó ayer su candidatura al título recobrando su propio ADN. La aplanadora que fue… ha regresado.

Quiso hacer el futbol del buen trato de la pelota y perdió punch, había olvidado que su pegada era ser ella misma.

Joachim Low lo recordó y aplastó a Inglaterra. Una simple muestra: entre los cuatro goles sus jugadas no sumaron más de minuto y medio.

Así, como una Alemania clásica, aplastó 4-1 a Inglaterra que fue noqueada por el árbitro Jorge Larrionda, al no marcarles un gol que cruzó y que seguramente darían por bueno 1 millón de árbitros siempre, pero ayer no era su día.

El mejor de Germania fue toda Alemania. Siempre como un ente que sólo juega, que juega a ser una máquina, que sólo está satisfecho al devorar a su rival. Ayer liquidó sin piedad.

Antes de la media hora del segundo tiempo se fueron del campo Müller y Klose, la sociedad que vengó la derrota de Inglaterra 66 con sus goles y con ayuda de Larrionda, quien no pitó el gol que entró por cualquier lado que se viera.

El primer tanto fue con un despeje del portero que ganó a Klose con su potencia y así de sencillo llegó el 1-0.

Con su tanto, el número 12 con su Selección en un Mundial, Miroslav, se acercó a tres goles del récord del brasileño Ronaldo, el máximo artillero en la historia de la Copa del Mundo.

Luego casi como una ráfaga, Ozil tocó de primera a Müeller, quien cedió a la llegada de Podolski, llegó el 2-0 en una jugada de ataque de menos de ocho segundos.

Upson buscó un poco el honor y con un cabezazo recortó distancias. Luego el gol que no fue, Lampard anotó, la pelota se metió casi medio metro a la portería, pero Larrionda dijo que no y entonces apareció la máquina teutona.

El equipo de Capello buscó ganar pero nada, siempre controlados por la zaga alemana que manejó el cotejo a su antojo.

Y así con otra contra llegaron los goles de Thomas Müeller, el chaval que maduró en un año con el Bayern Múnich y ayer convirtió dos.

Al minuto 70 terminó el juego, los 20 minutos restantes fueron mero trámite. Alemania bajó las revoluciones y empezó a apagar el motor.

Con más dignidad que futbol, Inglaterra se mantuvo en Bloenfonteim de pie, peloteando y pasmada por lo que le había ocurrido, sin capacidad de respuesta.

Low gritó los goles pero no más aspavientos. Ya en la conferencia emitió un discurso casi oficialista, como si derrotar a los ingleses fuera cuestión de trámite.

La máquina alemana ha cogido ritmo para disputar los cuartos de final, veremos quién la para...