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Capital Humano

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Las distorsiones del salario mínimo 2027

El aumento del salario mínimo ha permitido recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores de menores ingresos, pero también ha generado distorsiones en las estructuras de remuneraciones de las empresas.

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El salario mínimo ha tenido un crecimiento real de 154% entre 2018 y 2026, muy por arriba del resto de las remuneraciones en el país.Foto: Shutterstock.

Felipe Morales Fredes

Si todo avanza de acuerdo a lo previsto y al plan original del gobierno federal, el salario mínimo tendrá el próximo año un nuevo aumento de 12%, con lo que rebasaría por primera vez el techo de 10,000 pesos mensuales.

Como resultado de la política de recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo implementada por el gobierno federal desde el sexenio pasado, este referente ha tenido un crecimiento real de 154% entre 2018 y 2026, al pasar de 2,650 a 9,452 pesos mensuales. En 2027 llegaría a 10,800 pesos, aproximadamente.

Si bien esta medida se ha traducido en una mejora en el bolsillo de los trabajadores que menos ganan, el ritmo de crecimiento acumulado ha puesto en jaque parte de la estructura salarial del mercado laboral. Para el 30% de las empresas en México se ha borrado el primer nivel en la tabla de las remuneraciones.

De acuerdo con el estudio Tendencias de Compensación de Aon en México, el crecimiento del salario mínimo llegó ya en 2026 al punto donde se desdibujó la diferencia con lo que ofrecía el mercado para los puestos de entrada o para plazas operativas.

Esto se debe a que mientras los salarios de mercado han crecido entre 5 y 6% en los últimos ocho años, el ritmo de avance del referente mínimo a doble dígito, en un promedio anual de 17%, terminó por alcanzar la estructura de varias empresas que pagaban más que el mínimo.

“Las estructuras se empiezan a comprimir, y aunque suena muy agresivo, sí es un hecho que en muchos tabuladores se redujo una categoría, que fue la inicial”, expresó Martha Hernández, directora en Consultoría de Capital Humano de Aon, en una nota reportada por mi colega Gerardo Hernández.

En un vistazo más puntual, mientras el salario mínimo creció 52% entre 2023 y 2026, las remuneraciones de los puestos operativos aumentaron 42% y las del personal calificado, 37 por ciento.

“Uno de los efectos más relevantes de los incrementos al salario mínimo es el solapamiento de las bandas salariales en los niveles operativos y los de entrada. En muchas empresas, los aumentos al salario mínimo han superado consistentemente los incrementos salariales generales, generando distorsiones en la estructura de compensaciones”, comentó Leopoldo Lemus, especialista en gestión de talento, ante los datos presentados por Aon.

Como resultado de esta realidad, ya no es extraño encontrar casos de puestos operativos sindicalizados que tienen salarios muy cercanos a los de sus supervisores o de posiciones administrativas de nivel inicial.

“Esta situación puede afectar la percepción de equidad interna, las oportunidades de desarrollo y la motivación para asumir mayores responsabilidades. Por ello, resulta indispensable revisar periódicamente la estructura salarial, garantizar la competitividad externa y preservar la equidad interna”, agregó.  

Y la realidad es que en 2027 el salario mínimo ampliará su ventaja sobre las remuneraciones más bajas del mercado. De mantenerse el plan impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum,  éste aumentará al menos 12% el próximo año, mientras el resto de los sueldos se calcula que crecerán en promedio sólo 6.5%, casi la mitad que el referente nacional.

La gran pregunta que surge es hasta qué punto resulta saludable para el país mantener incrementos al salario mínimo que avanzan muy por encima del resto de las remuneraciones y sin una correspondencia clara con el crecimiento económico y la productividad. La recuperación del poder adquisitivo es un avance importante, pero ¿hasta dónde puede sostenerse este ritmo sin generar mayores distorsiones?

Por lo pronto, las empresas tendrán que enfrentar los desafíos de esta nueva realidad y revisar sus estructuras salariales para mantener las diferencias entre puestos y reconocer la experiencia y las mayores responsabilidades. El reto no será menor, especialmente si los incrementos al referente mínimo continúan superando ampliamente los ajustes del mercado.

Felipe Morales Fredes

Periodista. Actualmente es Subdirector Digital y editor de la versión online de El Economista. Entre 2019 y 2023 coordinó Capital Humano en sus versiones en línea e impresa. Tiene una especialización en periodismo de finanzas y negocios, y en periodismo de datos. Conductor de Redacción 458, un videopodcast semanal de información de actualidad, y co-conductor del podcast Coffee Break, sobre temas del mundo del trabajo.

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