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Rosca de Reyes: el supermercado sigue siendo la opción más estable para el bolsillo

Con precios estables y porciones generosas, el autoservicio se consolida como la opción más rentable.
En un contexto donde el precio de los alimentos sigue bajo presión y la panadería artesanal ha elevado tarifas por insumos y operación, la Rosca de Reyes de supermercado mostró un comportamiento atípico: el precio prácticamente se mantuvo. El comparativo entre 2025 y 2026 confirma que las grandes cadenas optaron por absorber costos y sostener márgenes muy similares, conscientes de que se trata de un producto estacional altamente sensible al bolsillo.
Basta ver algunos ejemplos. En Walmart, la rosca tradicional grande pasó de 399 pesos en 2025 a alrededor de 425 pesos en 2026, un ajuste cercano a 6%. En Sam’s Club, la versión Member’s Mark de aproximadamente 2 kg se movió de 408 a 418 pesos, un incremento marginal de 2.5%. En Chedraui, los precios se mantuvieron en un rango similar, alrededor de 380–399 pesos para roscas grandes.
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Precio estable, estrategia clara
Más que una coincidencia, esta estabilidad responde a una decisión comercial. Las cadenas prefirieron defender volumen y rotación antes que trasladar completamente la inflación al consumidor. La Rosca de Reyes no se compra por impulso gourmet, sino como un símbolo de convivencia familiar, y encarecerla demasiado implica perder participación frente a competidores directos.

Las mejores Roscas de Reyes.
Un caso particular fue el de Costco. La rosca tradicional de 2 kg pasó de 379 pesos en 2025 a 429 pesos en 2026, lo que representa un incremento de aproximadamente 13.2% — mayor al promedio de otras cadenas. Eso indica que, aunque sigue siendo competitiva por tamaño y rendimiento, Costco sí aplicó un ajuste más marcado en el precio base de su rosca grande.
En contraste con las opciones artesanales —que duplican o triplican el precio por kilo— el supermercado como canal sigue defendiendo mejor el bolsillo. No siempre es la versión más sofisticada del pan, pero sí la más estable y racional para arrancar enero sin afectar el presupuesto familiar. En un contexto económico donde cada peso cuenta, esa consistencia pesa más que una etiqueta llamativa.



