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Bistronomie

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PepsiCo ya reparte papas y refrescos en camiones sin conductor, así funciona su flota autónoma

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La revolución tecnológica ya circula por las carreteras de Estados Unidos. PepsiCo apuesta por camiones autónomos para mover alimentos y bebidas sin conductor.

Diego López

La inteligencia artificial ya no solamente está en los teléfonos, las cocinas inteligentes o los sistemas de pedidos digitales. Ahora también conduce camiones. O al menos eso es lo que está ocurriendo en algunas carreteras de Estados Unidos, donde PepsiCo comenzó a expandir el uso de unidades autónomas para transportar productos como papas fritas, botanas, refrescos y bebidas deportivas entre centros de distribución y puntos de venta.

La compañía firmó una alianza multianual con la empresa tecnológica Gatik, especializada en logística autónoma, para desplegar lo que ambas compañías describen como la mayor operación comercial de transporte autónomo de mercancías realizada hasta ahora en Norteamérica. Los vehículos ya operan diariamente en Texas, Arizona y Arkansas transportando productos de marcas como Frito-Lay, Doritos, Pepsi y Gatorade.

La tecnología que mantiene llenos los anaqueles

Aunque para el consumidor final el cambio es prácticamente invisible, detrás de una bolsa de papas o una botella de refresco existe una compleja red logística. Los nuevos camiones autónomos están diseñados para recorrer rutas cortas y repetitivas entre centros de distribución, almacenes y tiendas, una etapa conocida en la industria como "middle mile" o milla intermedia.

A diferencia de los vehículos tradicionales, estas unidades utilizan una combinación de cámaras, radares, sensores lidar e inteligencia artificial que les permite interpretar el entorno, detectar obstáculos y circular sin necesidad de un conductor a bordo. Según reportes de la industria, algunas de estas operaciones alcanzan niveles de puntualidad cercanos al 99%, una cifra especialmente relevante cuando se trata de abastecer productos de alta rotación como botanas y bebidas.

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Comida en tiendas y mercadosFreepik

Para la industria alimentaria esto representa mucho más que una innovación tecnológica. Significa la posibilidad de reducir retrasos, aumentar la frecuencia de entregas y mantener una mayor disponibilidad de productos en anaqueles, refrigeradores y restaurantes.

Cuando la gastronomía depende de la logística

En los últimos años, la conversación gastronómica se ha centrado en ingredientes, sostenibilidad y experiencias culinarias. Sin embargo, la cadena de suministro se ha convertido en uno de los factores más importantes para garantizar que los alimentos lleguen a tiempo a los consumidores.

La pandemia, las interrupciones logísticas globales y la escasez de operadores de transporte evidenciaron la fragilidad de las cadenas de distribución. Tan solo en Estados Unidos, la industria ha enfrentado durante años una falta estructural de conductores de carga, lo que ha impulsado la búsqueda de soluciones automatizadas.

Para empresas como PepsiCo, cuya operación implica mover millones de cajas de alimentos y bebidas diariamente, cualquier mejora en la eficiencia logística puede traducirse en productos más disponibles y menores costos operativos. La compañía ha señalado que esta tecnología permite aumentar capacidad en zonas donde resulta difícil encontrar personal para ciertas rutas.

El futuro de los alimentos podría viajar sin conductor

Lo que hace apenas unos años parecía ciencia ficción hoy comienza a formar parte de la realidad cotidiana de la industria alimentaria. Actualmente, más de 40 camiones autónomos operan dentro de la red logística de PepsiCo en Estados Unidos, y la expectativa es que la flota continúe creciendo durante los próximos años.

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Supermercados en Estados UnidosFOTO: SHUTTERSTOCK

La apuesta no busca eliminar completamente el factor humano. De hecho, la empresa ha señalado que parte de los trabajadores pueden ser reasignados a funciones de supervisión tecnológica, servicio al cliente y operaciones de distribución. Sin embargo, la señal es clara: la automatización ya llegó a la cadena alimentaria.

Mientras el consumidor abre una bolsa de papas para ver un partido, compra un refresco en una tienda de conveniencia o recibe una entrega de alimentos, existe una posibilidad cada vez mayor de que parte de ese recorrido haya sido realizado por un vehículo sin conductor. La próxima revolución gastronómica quizá no ocurra dentro de una cocina, sino sobre una carretera.

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