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Pasaporte del Café 2026 reúne 60 barras de especialidad en CDMX

Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, la bebida invita a explorar sus sabores y orígenes. El Pasaporte del Café de Especialidad reúne 60 barras capitalinas en un recorrido que conecta a consumidores, baristas y productores.
Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, la celebración también puede comenzar frente a una barra: pedir una taza, preguntar de dónde viene el grano y descubrir cómo cambia su sabor al prepararlo. La fecha, impulsada por la Organización Internacional del Café, reconoce tanto a la bebida como a las personas que participan en su producción.
En la Ciudad de México, el Pasaporte del Café de Especialidad propone convertir esa curiosidad en un recorrido por 60 barras. Su quinta edición, correspondiente a 2026, contempla la distribución de 11,000 ejemplares físicos para acercar al público a distintas propuestas cafeteras, de acuerdo con el colectivo Todos por el Café.
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La propuesta permite mirar más allá de la bebida que acompaña el desayuno. Cada visita abre una conversación sobre origen, preparación y sabor, pero también sobre el trabajo que ocurre antes de que el café llegue a la mesa: desde quienes producen el grano hasta quienes lo tuestan y lo sirven.
Una ruta para conocer lo que hay detrás de la taza
El recorrido reúne cafeterías, baristas y consumidores alrededor de una misma bebida, aunque con distintas maneras de entenderla. Algunas de las 60 barras participantes cuentan con varias sucursales, por lo que la cifra corresponde a proyectos inscritos y no necesariamente al número total de establecimientos.

Pasaporte del Café 2026 reúne 60 barras de especialidad en CDMX
“La gente lo sigue pidiendo. El crecimiento del Pasaporte nos demuestra que existe un público interesado en conocer nuevas barras, probar diferentes cafés y acercarse de una manera distinta a la cultura del café de especialidad”, señaló Ricardo Otero, director del proyecto y presidente de Todos por el Café, en el comunicado de presentación.
Desde una perspectiva gastronómica, visitar distintas barras permite comparar, preguntar y descubrir. La experiencia puede ir más allá de elegir una bebida habitual: conocer el café que utiliza cada establecimiento y conversar sobre su preparación ayuda a desarrollar preferencias propias.
El pasaporte físico cuesta 150 pesos y puede adquirirse en las barras participantes, según los organizadores. Ese precio corresponde al ejemplar; el comunicado no detalla un esquema de bebidas incluidas ni beneficios específicos por establecimiento.
Del recorrido en papel al registro digital
Una de las novedades de esta edición es una plataforma que permite registrar visitas, escribir reseñas y acumular puntos. También incluye clasificaciones de usuarios y barras participantes, con la intención de dar continuidad al recorrido entre una cafetería y otra.
El sistema incorpora 11 niveles inspirados en variedades de café, desde Typica Explorer hasta Laurina Legend. El desarrollo de esta experiencia estuvo encabezado por Israel Sulvarán, diseñador del pasaporte desde su primera edición.
La iniciativa también estableció una alianza con Expo Café. Durante tres días, 27 barras participaron en un espacio dedicado al pasaporte, mientras que la edición 2027 del encuentro está prevista como la última estación del recorrido de esta quinta entrega.

Pasaporte del Café 2026 reúne 60 barras de especialidad en CDMX
Las cifras detrás del recorrido cafetero
Todos por el Café estima que los 11,000 pasaportes podrían impulsar el consumo de 660,000 tazas, equivalentes, bajo sus cálculos, a 13.2 toneladas de café tostado. Se trata de una proyección del colectivo para esta edición, no de ventas ya registradas.
Los organizadores calculan además una derrama potencial de 99 millones de pesos, a partir de un consumo promedio de 150 pesos por visita. Esa estimación depende de la participación de los usuarios y del gasto que efectivamente realicen durante el recorrido.
En este Día Internacional del Café, el interés gastronómico del proyecto está en acercar al público a la diversidad, el oficio y la procedencia de lo que bebe. Una taza puede ser una pausa cotidiana, pero también el punto de partida para conocer las decisiones y el trabajo que construyen su sabor.



