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Bistronomie

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La fondita de la esquina va por su lugar como patrimonio de la Ciudad de México

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Una propuesta en el Congreso capitalino busca declarar a las fondas tradicionales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX. La iniciativa reconoce su valor histórico, social y gastronómico.

Miriam Lira

La Ciudad de México también se entiende desde sus mesas más sencillas: las que sirven sopa, arroz, guisado, agua fresca y tortillas calientes a quienes trabajan, estudian o viven el barrio todos los días. En esas cocinas, muchas veces encabezadas por mujeres, se conserva una parte de la memoria alimentaria de la capital. Por eso, la diputada Diana Sánchez Barrios propuso declarar a las fondas tradicionales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX.

La propuesta fue presentada durante la Sesión Ordinaria del Congreso capitalino, bajo el argumento de que estos espacios tienen un valor histórico, social y gastronómico que rebasa la idea de negocio de comida. Para la legisladora, las fondas forman parte de la identidad urbana porque han acompañado la vida diaria de generaciones de capitalinos, especialmente en colonias donde la comida corrida funciona como alimento, punto de encuentro y economía de barrio.

“Para que la Ciudad de México mantenga su esencia, es necesario que existan y se protejan las fondas tradicionales de barrio. Esta declaratoria implica dar un paso a favor del barrio; del derecho a una ciudad incluyente; del pueblo trabajador y de quienes lo alimentan. Es proteger nuestra historia como ciudad”, señaló Sánchez Barrios. 

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Fonda MargaritaEspecial

La comida diaria también construye identidad

La iniciativa parte de una lectura concreta sobre la ciudad: su identidad no está sólo en los monumentos, las avenidas o las celebraciones públicas, sino también en las prácticas cotidianas. Comer en una fonda, compartir mesa, pedir el guisado del día o reconocer a la cocinera que prepara siempre el mismo mole de olla también forma parte de la vida cultural de la capital.

Durante su intervención, la coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente recordó algunos de los platillos que suelen encontrarse en estos espacios: mole de olla, huauzontles capeados, manitas en salsa verde, chile relleno, aguas de sabor y tortillas calientes

Las fondas, dijo, han sido históricamente puntos de encuentro para trabajadores, estudiantes y familias. En ellas no sólo se sirven alimentos; también se preservan recetas heredadas, técnicas culinarias, formas de organización familiar y una relación directa con el barrio. 

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El planteamiento también se sostiene en el reconocimiento de la cocina tradicional mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Desde esa perspectiva, las fondas tradicionales pueden leerse como uno de los espacios donde esa cocina sigue siendo accesible para la población.

Uno de los puntos centrales de la propuesta es la amenaza que enfrentan estos espacios frente a la gentrificación. Sánchez Barrios advirtió que este proceso no sólo desplaza a las personas, sino también a las prácticas culturales que sostienen la vida de barrio.

“Las fondas son uno de los últimos espacios donde la cultura sigue viva, accesible y al alcance del pueblo de la Ciudad de México. Pero también hoy estos espacios enfrentan una amenaza real: la gentrificación. Porque ésta no sólo desplaza a las personas, sino también desplaza a la cultura”, afirmó.

En ese sentido, la declaratoria buscaría proteger algo más amplio que un tipo de establecimiento. La desaparición de una fonda no implica únicamente la pérdida de un local comercial; también puede significar la ruptura de una red de proveedores, comensales habituales, cocineras, familias y trabajadores que dependen de estos espacios.

La propuesta coloca a las fondas dentro de una discusión urbana más amplia: qué tipo de ciudad se conserva cuando cambian los precios, los usos de suelo, los hábitos de consumo y la vida comunitaria.

La iniciativa también pone énfasis en el papel de las mujeres en la preservación de la cocina popular capitalina. De acuerdo con la legisladora, han sido ellas quienes, durante décadas, han sostenido estos espacios desde la cocina, la administración y la transmisión de saberes.

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Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

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