Tras el reinicio de la actividad off road en México luego de la ruta en Villa del Carbón, en el Estado de México en julio de pasado, los eventos organizados por Bosco’s Camp cada vez tienen un mayor número de participantes. La aventura de la que te platicaré en esta edición tuvo lugar en una de las zonas más verdes y atractivas del país, con un clima fresco y agradable.

Destino a detalle

Fue así que la agenda marcó como punto de inicio el pueblo mágico de Atlixco, perteneciente al estado de Puebla, una comunidad asentada en las faldas del volcán Popocatépetl o Don Goyo, como le llaman sus habitantes. Considerado como su protector, nadie teme a sus repentinos “cambios de humor” y aseguran que las probabilidades de hacer erupción son mínimas. Sin embargo, días antes los organizadores revisaron el Semáforo de Alerta Volcánica para descartar cualquier peligro. Esta región se caracteriza por una economía basada principalmente en el cultivo de flores como la nochebuena o el cempasúchil.

Bandera verde

Fue el pasado sábado 17 de octubre cuando 15 unidades fueron alineadas en el patio central de la distribuidora Chrysler Formula Angelópolis con el objetivo de formalizar el arranque de esta travesía. Antes el equipo técnico llevó a cabo una revisión del estado general de cada vehículo para saber cuáles tenían un equipamiento básico y cuáles contaban con elementos de índole profesional, además para constatar que neumáticos, luces y otros accesorios, estuviesen en condiciones aceptables de uso.

En punto de las 9 de la mañana el contingente tomó ruta con dirección al oeste siguiendo a Juan Bosco, que como en cada evento, es el encargado de marcar el paso y el camino a seguir.

Antes de adentrarse en el bosque, cada tripulación obedeció las indicaciones de activar el sistema de tracción 4Low así como de reducir la presión de los neumáticos a 18 libras para obtener un beneficio práctico en la tracción.

La primera parte del día estuvo caracterizada por caminos de terracería y grava de mediana dificultad. Conforme el contingente avanzó la complejidad fue incrementándose con el camino en mal estado, cambios de nivel abruptos, zanjas, rocas de mayor tamaño así como pendientes con un ángulo de inclinación que por momentos superó los 45 grados.

Finalmente y luego de poco más de tres horas de conducción en medio de la naturaleza, los 15 autos y sus ocupantes llegaron hasta la zona conocida como Gran Cañón, que significó la prueba más complicada de la jornada debido al terreno, y en la que fue necesario poner en práctica la correcta técnica de conducción.

Antes de partir…

Además de la activación de la caja de transferencia en la posición 4Low, fue necesario que los autos que contaran con bloqueos de diferencial siguieran las instrucciones del equipo de Bosco's Camp para accionarlos en el momento correcto.

Uno a uno las unidades avanzaron los diferentes obstáculos como las zanjas, pared de rocas y pendientes.

Luego de compartir los alimentos, de aprovechar el tiempo disponible para descansar y cuando el día estaba por terminar, los participantes continuaron hacia el poblado de San Juan. Si bien el grado de complejidad había disminuído, estuvieron presentes dos secciones complicadas en las que más de un auto quedó atrapado y que fueron liberados gracias winch del auto líder.

marcos.martinez@eleconomista.mx